APOYO
PEDAGÓGICO DOCTRINAL POR UNIDAD PARA
LOS PROFESORES
DE RELIGIÓN CATÓLICA
MÓDULOS DE
RELIGIÓN “AMOR DE DIOS” 2011-2012
1º BÁSICO (NB1)
(MARZO-ABRIL) FICHAS Módulos "Amor de Dios" Nº 1- 4.
PRIMERA UNIDAD:
“JESÚS EJEMPLO DE AMOR Y
COLABORACIÓN”
APRENDIZAJE
ESPERADO: Reconocer que debemos practicar acciones buenas.
CATEQUESIS ESCOLAR:
|
Señal de la Cruz
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. |
Signum Crucis
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti.
Amen |
|
Gloria al Padre
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
|
Gloria Patri
Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
Sicut erat in princípio, et nunc et semper et in saecula saeculórum.
Ame |
(Cf.
EL "CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
Compendio" 2005.
Juan Pablo
II.
Joseph
Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005.
Dado en Roma,
junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad de los
Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI.
Cuarta Parte. Apéndice. Oraciones Comunes).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA SOBRE EL TEMA:
Fe
es aceptar
la
verdad
La Iglesia Católica enseña infaliblemente que la fe es esencialmente un
asentimiento sobrenatural del entendimiento a las verdades reveladas por Dios ;
pero la fe no sólo es aceptar una verdad con el entendimiento, sino también con
el corazón. Es el compromiso de nuestra propia persona con la persona de Cristo
en una relación de intimidad. Para que se dé fe auténtica y madura hay que pasar
del frío concepto al calor de la amistad y del decidido compromiso. Por eso una
fe así en Jesucristo es la que da fuerza y
eficacia
a una vida cristiana plenamente renovada, como la que quiere promover
la Iglesia con
el Concilio
Vaticano
II.
Lo esencial de la fe es aceptar
la
verdad
y
la autoridad de Dios que
se
ha revelado,
aceptar que tenemos un Padre del Cielo.
Creer
en
Jesucristo es
aceptarlo como amigo que acompaña
y nos protege siempre.
Tenemos un Espíritu Santo que está en todo el mundo y nos habla para ayudarnos
hacer las cosas buenas.
Pertenecemos a una
Iglesia
por el bautismo que recibimos de niños, regalo de la fe de nuestro papá y mamá.
Fe quiere decir tener algo por real y verdadero en virtud del
testimonio de otro , porque nos fiamos de su ciencia y veracidad.
Porque creo en Cristo , me fío de su palabra. Acepto a Cristo
como norma suprema, y todo lo valoro como lo valora Él. Los hechos son la
expresión del nivel de fe de una persona. No hay posible aceptación del programa
de Jesús si no es mediante el lenguaje de los hechos.
Seguir a Jesús quiere decir escuchar sus palabras, asimilar sus
actitudes, comportarse como Él, identificarse plenamente con Él. Los que siguen
a Jesús de verdad quieren parecerse a Él, se esfuerzan en pensar como Él,
haciendo las cosas que le gustan a Él. Desean obrar bien, ayudar a los demás,
perdonar, ser generosos y amar a todos . .Tener fe lleva consigo un estilo de
vida, un modo de ser.
La fe es esencialmente la respuesta de la persona humana al Dios personal, y por
lo tanto el encuentro de dos personas. El hombre queda en ella totalmente
comprometido.
Un cristiano da testimonio en la medida en que se entrega totalmente a Dios y a
su obra... Normalmente, la verdad cristiana se hace reconocer a través de la
persona cristiana.
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Aplicación del Programa de Religión EREC 2006
para los Módulos de Religión "Amor de Dios".
Metodología MAD (Modular Activa Dirigida).
Profesores: Rodolfo Mendoza y Gloria Lúcar.
www.metodologiamad.cl
moduloreligion@yahoo.es
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Nº 126078 Santiago -
Chile.
1º BÁSICO (NB1)
(MAYO)
FICHAS Módulos "Amor de Dios" Nº 5-8.
SEGUNDA UNIDAD:
“EL AMOR EN LA FAMILIA”
APRENDIZAJE
ESPERADO: Aceptar la obediencia a sus padres y a Dios.
CATEQUESIS ESCOLAR:
|
Padre nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo. Danos hoy
nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
|
Pater Noster
Pater noster qui es in caelis: sanctificetur Nomen Tuum; adveniat Regnum Tuum; fiat voluntas Tua, sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum
quotidianum da nobis hodie; et dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus
debitoribus nostris; et ne nos indúcas in tentationem; sed libera nos a Malo.
Amen
|
(Cf.
EL "CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
Compendio" 2005.
Juan Pablo
II.
Joseph
Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005.
Dado en Roma,
junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad de los
Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI.
Cuarta Parte. Apéndice. Oraciones Comunes).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA SOBRE EL TEMA:
La Familia
Cuando se realiza la alianza del matrimonio, que abre a los
esposos a una perenne comunión de amor y de vida, y se completa plenamente y de
manera específica al engendrar los hijos: la "comunión" de los cónyuges da
origen a la "comunidad" familiar. Dicha comunidad está conformada profundamente
por aquello que constituye la esencia propia de la "comunión". ¿Puede existir, a
nivel humano, una "comunión" comparable a la que se establece entre la madre y
el hijo, que ella lleva antes en su seno y después lo da a luz?
En la familia así constituida se manifiesta una nueva unidad en
la cual se realiza plenamente la relación "de comunión" de los padres. La
experiencia enseña que esta realización representa también un cometido y un
reto. El cometido implica a los padres en la realización de su alianza
originaria. Los hijos engendrados por ellos deberían - este es el reto -
consolidar esta alianza, enriqueciendo y profundizando la comunión conyugal del
padre y de la madre. Cuando esto no se da hay que preguntarse si el egoísmo, que
debido a la inclinación humana hacia el mal se esconde también en el amor del
hombre y de la mujer, no sea más fuerte que este amor. Es necesario que los
esposos sean conscientes de ello y que, ya desde el principio, orienten sus
corazones y pensamientos hacia aquel Dios y Padre "de quien toma nombre toda
paternidad", para que su paternidad y maternidad, encuentren en aquella fuente
la fuerza para renovarse continuamente en el amor.
Paternidad y maternidad son en sí mismas una particular
confirmación del amor, cuya extensión y profundidad originaria nos descubren.
Sin embargo, esto no sucede automáticamente. Es más bien un cometido confiado a
ambos: al marido y a la mujer. En su vida la paternidad y la maternidad
constituyen una "novedad" y una riqueza sublime, a la que no pueden acercarse
sino es "de rodillas".
La experiencia enseña que el amor humano, orientado por su naturaleza hacia la
paternidad y maternidad, se ve afectado a veces por una crisis profunda y por
tanto se encuentra amenazado seriamente. En tales casos, habrá que pensar en
recurrir a los servicios ofrecidos por los consultorios matrimoniales y
familiares, mediante los cuales es posible encontrar ayuda, entre otros, de
psicólogos y psicoterapeutas específicamente preparados. Sin embargo, no se
puede olvidar que son siempre válidas las palabras del Apóstol: "Doblo mis
rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la
tierra"
(Ef.3,14-15).
El matrimonio, el matrimonio sacramento, es una alianza de personas en el amor.
Y el amor puede ser profundizado y custodiado solamente por el Amor, aquel Amor
que es "derramado" en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido
dado" <Rom.5,5>. La oración del Año de la Familia, ¿no debería concentrarse en
el punto crucial y decisivo del paso del amor conyugal a la generación y, por
tanto, a la paternidad y maternidad? ¿No es precisamente entonces cuando resulta
indispensable la "efusión de la gracia del Espíritu Santo", implorada en la
celebración litúrgica del sacramento del matrimonio?
El Apóstol, doblando sus rodillas ante el Padre, lo invoca para que
"conceda...ser fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior"
(Ef.3,16).
Esta "fuerza del hombre interior" es necesaria en la vida familiar,
especialmente en sus momentos críticos, es decir, cuando el amor - manifestado
en el rito litúrgico del consentimiento matrimonial con las palabras: "Prometo
serte fiel...todos los días de mi vida" - está llamado a superar una difícil
prueba. (Cf.
Carta a las familias. Juan Pablo II
Año de la Familia.
1994).
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1º BÁSICO (NB1)
(JUNIO)
FICHAS Módulos "Amor de Dios" Nº 9-12.
TERCERA UNIDAD:
”NOS DESARROLLAMOS EN
COMUNIDAD”
APRENDIZAJE
ESPERADO: Sentir alegría por la vida amical
(amigos) y familiar
CATEQUESIS ESCOLAR:
|
Ángel de Dios
Ángel de Dios, que eres mi custodio,
pues la bondad divina
me ha encomendado a ti,
ilumíname, guárdame, defiéndeme
y gobiérname.
Amén.
|
Angele Dei
Ángele Dei, qui custos es mei, me, tibi commíssum
pietáte supérna, illúmina, custódi, rege
et gubérna.
Amen. |
(Cf.
EL "CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
Compendio" 2005.
Juan Pablo
II.
Joseph
Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005.
Dado en Roma,
junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad de los
Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI.
Cuarta Parte. Apéndice. Oraciones Comunes).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA SOBRE EL TEMA:
Comunidad
familiar
Para expresar la comunión entre generaciones el divino Legislador no encontró
palabra más apropiada que ésta: "Honra...(Ex.20,12).
Estamos ante otro modo de expresar lo que es la familia. Dicha formulación no la
exalta "artificialmente", sino que ilumina su subjetividad y los derechos que
derivan de ello. La familia es una comunidad de relaciones interpersonales
particularmente intensas: entre esposos, entre padres e hijos, entre
generaciones. Es una comunidad que ha de ser especialmente garantizada. Y Dios
no encuentra garantía mejor que ésta: "Honra".
"Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra
que el Señor, tu Dios, te va a dar"
(Ex.20,12).
Este mandamiento sigue a los tres preceptos fundamentales que atañen a la
relación del hombre y del pueblo de Israel con Dios: "Shemá, Izrael", Escucha
Israel. El Señor nuestro Dios es el único Señor"
(Deut.6,4).
"No habrá para ti otros dioses delante de mí"
(Ex.
20,3).
Este es el primer y mayor mandamiento del amor a Dios "por encima de todo": El
tiene que ser amado "con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza"
(Deut.
6,5; cfr. Mt.22,37).
Es significativo que el cuarto mandamiento se inserte precisamente en este
contexto. "Honra a tu padre y a tu madre", para que ellos sean parte de ti, en
cierto modo, los representantes de Dios, quienes te han dado la vida y te han
introducido en la existencia humana: en una estirpe, nación y cultura. Después
de Dios son ellos tus primeros bienhechores. Si Dios es el único bueno, más aún,
el Bien mismo, los padres participan singularmente de esta bondad suprema. Por
tanto: ¡Honra a tus padres! Hay aquí una cierta analogía con el culto debido a
Dios.
El cuarto
mandamiento está estrechamente vinculado con el mandamiento del amor. Es
profunda la relación entre "honra" y "amor". La honra está relacionada
esencialmente con la virtud de la justicia, pero ésta, a su vez, no puede
desarrollarse plenamente sin referirse al amor a Dios y al prójimo. Y ¿quién es
más prójimo que los propios familiares, que los padres y que los hijos? ¿Es
unilateral el sistema interpersonal indicado en el cuarto mandamiento? ¿Obliga
éste a honrar sólo a los padres? Literalmente, sí; pero indirectamente, podemos
hablar también de la "honra" que los padres deben a los hijos. "Honra" quiere
decir: reconoce, o sea, déjate guiar por el reconocimiento convencido de la
persona, de la del padre y de la madre ante todo, y también de la de todos los
demás miembros de la familia. La honra es una actitud esencialmente
desinteresada. Podría decirse que es "una entrega sincera de la persona a la
persona" y, en este sentido, la honra converge con el amor. Si el cuarto
mandamiento exige honrar al padre y a la madre, lo hace por el bien de la
familia; pero precisamente por esto, presenta unas exigencias a los mismos
padres. ¡Padres - parece recordarles el precepto divino -, actuad de modo que
vuestro comportamiento merezca la honra <y el amor> por parte de vuestros hijos!
¡No dejéis caer en un "vacío moral" la exigencia divina de honra para vosotros!
En definitiva, se trata pues de una honra recíproca. El mandamiento "honra a tu
padre y a tu madre" dice indirectamente a los padres: Honrad a vuestros hijos e
hijas. Lo merecen porque existen, porque son lo que son: esto es válido desde el
primer momento de su concepción. Así, este mandamiento, expresando el vínculo
íntimo de la familia, manifiesta el fundamento de su cohesión interior.(Cf.
Carta
a la familia.
Juan Pablo II. Año de la Familia.
1994).
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1º BÁSICO (NB1)
(JULIO)
FICHAS
Módulos "Amor de Dios" Nº 13-16.
CUARTA UNIDAD:
“EL AMOR DE DIOS PADRE EN LA
CREACIÓN”
APRENDIZAJE
ESPERADO: Amara a Dios sobre
todas las cosas.
CATEQUESIS ESCOLAR:
|
Bajo tu protección
Bajo tu amparo nos
acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos
en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre
de todo peligro, ¡Oh Virgen gloriosa y bendita!
|
Sub tuum præsidium
Sub tuum præsídium
confúgimus,
sancta Dei Génetrix; nostras deprecatiónes ne despícias in necessitátibus; sed a perículis cunctis libera nos semper, Virgo gloriósa et benedícta. |
(Cf.
EL "CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
Compendio" 2005.
Juan Pablo
II.
Joseph
Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005.
Dado en Roma,
junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad de los
Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI.
Cuarta Parte. Apéndice. Oraciones Comunes).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA SOBRE EL TEMA:
Pequeño Cuento
“Richi
el niño bueno”
Llegó a la cocina y encontró un gran tazón y una cuchara, acercó
una silla a la mesa, y trató de alzar el pesado paquete de harina para abrirlo.
Pero la mitad del paquete quedó desparramada entre la mesa, la silla y el suelo.
Tomó toda la que pudo con su mano y
"pachi", la puso dentro del tazón,
y después le puso un poco de leche y azúcar, haciendo una mezcla pegajosa que
empezaba a chorrear por los bordes. Además habían ya pequeñas huellas de harina
por toda la cocina, dejadas por él y por su gatito.
Pablo estaba totalmente cubierto con harina, y estaba empezando a
frustrarse. El quería darles una sorpresa a sus papas haciendo algo muy bueno,
pero todo le estaba saliendo al revés. No sabía qué más había que agregar a su
pasta, o si había que hornear las tortitas y además ni siquiera sabía como usar
el horno.
Cuando levantó su mirada, vió a su gatito sobre la mesa lamiendo
el tazón, por lo que corrió a apartarlo, pero por accidente se volcó el cartón
de la leche y además se quebraron unos huevos que habían sobre la mesa al caer
al suelo. Intentó agacharse para limpiarlo pero se resbaló y quedó con todo su
pijama pegajoso, lleno de harina y huevo.
Levantó su cabecita y en ese momento vio a su papá de pie en la
puerta. Dos grandes lágrimas entonces se asomaron a sus ojos. El solo quería
hacer algo bueno, pero en realidad lo que había causado era un gran desastre.
Estaba seguro de que su papá le iba a regañar y muy posiblemente
le iba castigar.
Pero su papá sólo lo miraba en medio de aquel desorden...
Entonces, caminando encima de todo aquello, sin decirle ni una sola palabra,
tomó en sus brazos a su hijo que no cesaba de llorar, sin importarle llenarse el
mismo de harina y huevo y apretándolo contra su pecho, lo abrazó con un amor
infinito...
También Dios nos trata así.
A veces tratamos de hacer las cosas bien, pero sin quererlo
terminamos haciendo un desastre. Acaba en una pelea familiar, en una discusión
con un amigo, deshacemos los resultados de un día de trabajo, herimos sin querer
a alguien, cumplimos mal nuestras obligaciones, desordenamos nuestra vida y al
final acabamos llorando, porque ya no sabemos qué más hacer.
Entonces es cuando Dios nos toma en brazos, sin importarle si
puede ensuciarse con nuestra suciedad y nos envuelve en un abrazo de amor, y así
nos demuestra que nos perdona y que nos ama.
Recuerda, por el simple hecho de habernos equivocado, no debemos
dejar de preparar tortitas para Dios o para alguien especial...
Tarde o temprano lo lograremos, y Dios estará orgulloso de
nosotros, porque no nos dimos por vencidos.
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1º BÁSICO (NB1)
(AGOSTO)
FICHAS Módulos
"Amor de Dios" Nº 17-20.
QUINTA UNIDAD:
“LA PAREJA HUMANA HIJOS DE LA
CREACIÓN”
APRENDIZAJE
ESPERADO: Mujeres y varones del
mundo somos hijos de
Dios.
CATEQUESIS
ESCOLAR:
|
Alma de Cristo
Alma de Cristo,
santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti. Para que con tus santos te alabe. Por los siglos de los siglos. Amén
|
Anima Christi
Ánima Christi,
sanctífica me.
Corpus Christi, salva me.
Sanguis Christi, inébria me.
Aqua láteris Christi, lava me.
Pássio Christi, confórta me.
O bone Iesu, exáudi me. Intra tua vúlnera abscónde me. Ne permíttas me separári a te.
Ab hoste maligno defénde me.
In hora mortis meæ voca me. Et iube me veníre ad te, ut cum Sanctis tuis laudem te
in sæcula sæculórum. Amen |
(Cf.
EL "CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA Compendio"
2005.
Juan Pablo II.
Joseph Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005.
Dado en Roma,
junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad de los
Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI.
Cuarta Parte. Apéndice. Oraciones Comunes).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA
SOBRE EL TEMA:
Les
doy un mandamiento nuevo
¿Cómo podría conocer el mundo que somos discípulos de Cristo, esto es,
cristianos? la respuesta nos la da el propio Jesús.
"Les
doy un mandamiento nuevo, que se amen los unos a los otros, en esto conocerá el
mundo que son mis discípulos"
(Jn, 14, 34).
¿Cómo conocerá el propio Cristo que un hombre le pertenece de
verdad, que es un cristiano sincero, un miembro vivo del Cuerpo místico? El
también se encargó de decírnoslo. El día supremo cuando todos los hombres
comparezcan a él preguntará a cada uno: Tuve hambre ¿me diste de comer? Tuve
sed, ¿me diste de beber? Estuve desnudo, ¿me vestiste? Estuve enfermo, ¿me
visitaste? Y a los que puedan responder afirmativamente, a los que hayan
cumplido el mandamiento del amor los reconocerá como suyos y les dará la
participación en la gloria.
El nos pide que amemos, que lo amemos a El con todo nuestro
corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas y al prójimo como a
nosotros mismos; eso es con un amor no de palabras, sino de verdad. Como El
expresó en la regla áurea del sermón del monte.
Fundamento teológico de la caridad.
La caridad es predicada por Jesús y por la Iglesia entera como la
primera de las obligaciones morales, precisamente porque se basa en la esencia
misma del dogma cristiano.
El cristianismo en sus fundamentos es el mensaje de la
divinización del hombre, de su liberación del pecado, de su vuelta a la gracia,
de la adquisición del título y realidad de hijo de Dios.
Y llegada la plenitud de los tiempos el Verbo de Dios se hizo
carne y habitó entre nosotros, para que nos llamásemos hijos de Dios y lo
fuésemos de verdad. Esta última palabra jamás podrá ser bastante ponderada. Por
la redención podemos en realidad absoluta de verdad ser auténticos hijos de
Dios, hermanos del Verbo, templos del Espíritu Santo. Nuestra incorporación a
Cristo nos autoriza a llamar a Dios con absoluta verdad Padre nuestro.
Este insigne favor de la elevación del hombre al orden
sobrenatural lo obtenemos porque el hijo de Dios al unirse a una naturaleza
humana elevó en ella a todo el género humano. Nuestra raza está unida en
principio a la divinidad y nosotros podemos mediante nuestra unión con Cristo
recuperar nuestra unión con Dios, Cristo es el primogénito de una multitud de
hermanos a quienes Dios hace participantes de su naturaleza y con quienes
comparte su propia vida divina. Los hombres por gracia pasan a ser lo que Jesús
es por naturaleza: hijos de Dios. Vivir en caridad
El que ha comprendido la razón intima del mandamiento del amor lo
traducirá en su vida cotidiana, lo tendrá como una inspiración para cada una de
sus acciones. Su fidelidad a Cristo se medirá por su fidelidad al amor al
prójimo que lo representa.
La verdadera devoción, por tanto, no consistirá solamente en
buscar a Dios en el cielo o a Cristo en la Eucaristía, sino también en verlo y
servirlo en la persona de cada uno de nuestros hermanos.
El amor que ha de distinguir al cristiano es un amor grande, inmenso como el
deseo de Cristo. No se limita al respeto de los familiares, ni al de los amigos
o compatriotas, ni siquiera a los solos buenos. Su amor ha de ser universal: por
todos los hombres Cristo derramó su sangre, a todos ellos ha de extenderse mi
amor. Amor sin fronteras, amor que no conoce tiempo, amor que nos se detiene ni
siquiera ante la injuria o la maldad. Amor universal. (Cf.
Vivir en el Amor.
Extracto del primer capítulo de “Humanismo Social”.
San
Alberto Hurtado).
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1º BÁSICO (NB1)
(SEPTIEMBRE)
FICHAS Módulos "Amor de Dios"
Nº 21-24.
SEXTA UNIDAD:
“LA MADRE UN GRAN REGALO DE
DIOS”
APRENDIZAJE
ESPERADO: Aceptar la importancia de la madre en la familia.
CATEQUESIS ESCOLAR:
|
Ave María
Dios te salve, María,
llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres
entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
|
Ave, Maríæ
Ave, María, grátia plena, Dóminus tecum. Benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui, Iesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus,
nunc et in hora mortis nostræ. Amen. |
(Cf.
EL "CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
Compendio" 2005.
Juan Pablo
II.
Joseph
Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005.
Dado en Roma,
junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad de los
Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI.
Cuarta Parte. Apéndice. Oraciones Comunes).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA SOBRE
EL TEMA:
Una Madre
Hoy me preguntaba que es una madre, y me puse a pensar que es lo
que no es para así poder saber que es lo que es:
Una madre no es un
cartero
, pero puede traerte buenas noticias,
una madre no es una caja de seguridad,
pero puede guardar un secreto,
una madre no es un cofre,
pero en ella puedes
descubrir un tesoro.
Una madre no es un policía,
pero puede protegerte de los ladrones,
una madre no es un
bombero,
pero puede protegerte de muchos peligros,
una madre no es un semáforo,
pero te puede evitar muchos choques.
Una madre no es un árbol,
pero bajo su sombra
se puede sentir
frescura,
una madre no es una mascota,
pero puede hacerte unos mimos espectaculares,
una madre no es una autopista,
pero te lleva
por el mejor camino,
una madre no es un auto,
pero te puede llevar a muchos lados.
Una madre no es un caramelo,
pero te puede endulzar la vida,
una madre no es una
silla,
pero te puede acompañar mientras esperas,
una madre no es una
lechecita caliente,
pero puede entibiar la vida.
Una madre no es horno de microondas,
pero puede recalentarte la comida,
una madre no es un
congelador,
pero puede ayudarte a conservarte sano,
una madre no es una lavadora,
pero muchas veces te
lava la ropa.
Una madre es amor,
paciencia, entrega, sacrificio, perdón, compañía, bendición, protección,
cuidado ... la madre es un REGALO DE DIOS.
También tenemos una Madre de toda la
Iglesia: La Virgen María, madre de Jesús.
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1º BÁSICO (NB1)
(OCTUBRE)
FICHAS Módulos "Amor de Dios"
Nº 25-28.
SÉPTIMA UNIDAD:
“MARÍA LA MADRE DE JESÚS”
APRENDIZAJE
ESPERADO: Reconocer a la Virgen María como Madre de Dios.
CATEQUESIS ESCOLAR:
|
Ángelus
El ángel del Señor
anunció a María.
Y concibió
por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María...
He aquí la esclava del
Señor. Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María...
Y el Verbo de Dios se
hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María...
Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
Oremos
Infunde, Señor,
tu gracia en nuestras almas,
para que, los que hemos conocido,
por el anuncio del Ángel, la Encarnación de tu Hijo Jesucristo,
lleguemos por los Méritos de su Pasión y su Cruz, a la gloria de la
Resurrección.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Gloria al Padre... |
Angelus Domini
Ángelus Dómini
nuntiávit María.
Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave, María...
Ecce ancílla Dómini.
Fiat mihi secúndum
verbum tuum.
Ave,
María...
Et Verbum caro
factum est.
Et habitávit in nobis.
Ave,
María...
Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.
Ut digni efficiámur
promissiónibus Christi.
Orémus
Grátiam tuam, quasumus, Dómine, méntibus nostris infúnde;
ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem
cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur.
Per eúndem Christum Dóminum
nostrum. Amen.
Glória Patri... |
(Cf.
EL "CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
Compendio" 2005.
Juan Pablo
II.
Joseph
Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005.
Dado en Roma,
junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad de los
Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI.
Cuarta Parte. Apéndice. Oraciones Comunes).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA SOBRE EL TEMA:
La
Virgen María vence al mal
El bien y el mal se enfrentan. María, su Hijo y la Iglesia
representan la aparente debilidad y pequeñez del amor, de la verdad y de la
justicia. Contra ellos se desencadena la monstruosa energía devastadora de la
violencia, la mentira y la injusticia. Pero el canto con el que se concluye el
pasaje nos recuerda que el veredicto definitivo lo realizará "la salvación, el
poder, el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo" (Ap 12, 10).
Ciertamente, en el
tiempo de la historia la Iglesia puede verse obligada a huir al desierto, como
el antiguo Israel en marcha hacia la tierra prometida. El desierto es, entre
otras cosas, el refugio tradicional de los perseguidos, es el ámbito secreto y
sereno donde se ofrece la protección divina (cf. Gn 21, 14-19; 1 R 19, 4-7). Con
todo, en este refugio, como subraya el Apocalipsis (cf. Ap 12, 6. 14), la mujer
permanece solamente durante un período de tiempo limitado. Así pues, el tiempo
de la angustia, de la persecución, de la prueba no es indefinido: al final
llegará la liberación y será la hora de la gloria.
Contemplando este
misterio desde una perspectiva mariana, podemos afirmar que "María, al lado de
su Hijo, es la imagen más perfecta de la libertad y de la liberación de la
humanidad y del cosmos. La Iglesia debe mirar hacia ella, Madre y modelo, para
comprender en su integridad el sentido de su misión" (Congregación para la
doctrina de la fe, Libertatis conscientia, 22 de marzo de 1986, n. 97; cf.
Redemptoris Mater, 37).
3. Fijemos, por tanto, nuestra mirada en
María, icono de la Iglesia peregrina en el desierto de la historia, pero
orientada a la meta gloriosa de la Jerusalén celestial, donde resplandecerá como
Esposa del Cordero, Cristo Señor. La Madre de Dios, como la celebra la Iglesia
de Oriente, es la Odigitria, la que "indica el camino", o sea, Cristo, único
mediador para encontrar en plenitud al Padre. Un poeta francés ve en ella "la
criatura en su primer honor y en su meta final, tal como salió de Dios en la
mañana de su esplendor original" (P. Claudel, La Vierge à midi, ed. Pléiade, p.
540).
En su Inmaculada
Concepción, María es el modelo perfecto de la criatura humana que, colmada desde
el inicio de la gracia divina que sostiene y transfigura a la criatura (cf. Lc
1, 28), elige siempre, en su libertad, el camino de Dios. En cambio, en su
gloriosa Asunción al cielo María es la imagen de la criatura llamada por Cristo
resucitado a alcanzar, al final de la historia, la plenitud de la comunión con
Dios en la resurrección durante una eternidad feliz. Para la Iglesia, que a
menudo siente el peso de la historia y el asedio del mal, la Madre de Cristo es
el emblema luminoso de la humanidad redimida y envuelta por la gracia que salva.
(Cf. “María, icono escatológico de la Iglesia”. Catequesis del
Papa Juan Pablo II durante la Audiencia General del Miércoles 14 de marzo de
2001).
Aplicación del Programa de Religión EREC 2006
para los Módulos de Religión "Amor de Dios".
Metodología MAD (Modular Activa Dirigida).
Profesores: Rodolfo Mendoza y Gloria Lúcar.
www.metodologiamad.cl
moduloreligion@yahoo.es
Fono: 314 70 62
Copyright â
Inscripción Propiedad Intelectual
Nº 126078 Santiago -
Chile.
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1º BÁSICO (NB1)
(NOVIEMBRE-DICIEMBRE)
FICHAS Módulos "Amor de Dios"
Nº 29-32.
OCTAVA UNIDAD:
“AGRADECEMOS A DIOS POR LA
VIDA”
APRENDIZAJE
ESPERADO: participación en los acontecimientos religiosos.
CATEQUESIS ESCOLAR:
|
Rosario
Misterios
gozosos (lunes y sábado)
1. La encarnación del
Hijo de Dios. 2. La visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel. 3. El nacimiento del Hijo de Dios. 4. La Presentación de Jesús en el templo. 5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo.
Oremos
(tradición española)
Te pedimos Señor,
nos concedas a nosotros tus siervos,
gozar de perpetua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión
de la bienaventurada siempre Virgen María, seamos librados de las
tristezas presentes
y gocemos de la eterna alegría.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
|
Rosarium
Mystéria
gaudiósa (in feria secunda et sabbato)
Annuntiátio. Visitátio. Natívitas. Praesentátio. Invéntio in Templo.
Orémus Deus, cuius Unigénitus per vitam, mortem et resurrectiónem suam
nobis salútis ætérnæ
præmia comparávit,
concéde, quaésumus:
ut hæc mystéria sacratíssimo
beátæ Maríæ Vírginis
Rosário recoléntes,
et imitémur quod cóntinent, et quod promíttunt assequámur.
Per Christum Dóminum nostrum.
Amen.
|
(Cf.
EL "CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
Compendio" 2005.
Juan Pablo
II.
Joseph
Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005.
Dado en Roma,
junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad de los
Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI.
Cuarta Parte. Apéndice. Oraciones Comunes).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA
SOBRE EL TEMA:
El Adviento y la Navidad
«El reino de Dios está cerca: no tardará». Estas palabras,
tomadas de la liturgia de hoy, expresan el clima de nuestra diligente y orante
preparación para las fiestas navideñas que ya están cerca.
El Adviento mantiene viva la espera de Cristo, que vendrá para
visitarnos con su salvación, realizando plenamente su Reino de justicia y de
paz. La evocación anual del nacimiento del Mesías en Belén renueva en el corazón
de los creyentes la certeza de que Dios es fiel a sus promesas. El Adviento es,
por tanto, un poderoso anuncio de esperanza que afecta en profundidad a nuestra
experiencia personal y comunitaria.
Todo hombre sueña con un mundo más justo y solidario, donde
condiciones dignas de vida y una pacífica convivencia hagan armoniosas las
relaciones entre individuos y pueblos. Con frecuencia, sin embargo, no es así.
Obstáculos, contrastes y dificultades de todo tipo pesan como un fardo sobre
nuestra existencia y en ocasiones parecen oprimirla. Las fuerzas y el valor para
comprometerse por el bien corren el riesgo de ceder ante el mal que en ocasiones
parece prevalecer. Es precisamente en estos momentos cuando sale en nuestra
ayuda la esperanza. El misterio de Navidad, que en unos cuantos días volveremos
a vivir, nos asegura que Dios es el Emmanuel, Dios con nosotros. Por este
motivo, nunca debemos sentirnos solos. El está a nuestro lado, se hizo uno de
nosotros al nacer en el seno virginal de María. Compartió nuestra peregrinación
sobre la tierra, permitiéndonos alcanzar esa alegría y paz a la que aspiramos en
lo más profundo de nuestro ser.
El tiempo de Adviento pone de relieve un segundo elemento de
la esperanza, que afecta más en general al significado y al valor de la
existencia. Con frecuencia nos preguntamos: ¿quién somos? ¿Adónde vamos? ¿Qué
sentido tiene lo que hacemos en la tierra? ¿Qué nos espera tras la muerte? ...
Vale la pena subrayar, por último, un tercer elemento
característico de la esperanza cristiana, que subraya el tiempo de Adviento. El
Adviento y sobre todo la Navidad recuerdan al hombre, que sobreponiéndose a las
vicisitudes cotidianas busca la comunión con Dios, que ha sido Dios quien ha
tomado la iniciativa para salirle a su encuentro. Al hacerse niño, Jesús asumió
nuestra naturaleza y estableció su alianza con toda la humanidad para siempre.
Podemos, por tanto, decir al concluir que el sentido de la
esperanza cristiana, replanteada por el Adviento, es el de la espera confiada,
el de la disponibilidad operante y de la apertura gozosa al encuentro con el
Señor. En Belén, vino para quedarse con nosotros para siempre.
Iluminemos estos días de inmediata preparación a la Navidad de
Cristo con la luz y con el calor de la esperanza, queridos hermanos y hermanas.
Esto es lo que os deseo a los que estáis aquí presentes y a vuestros seres
queridos. Lo pongo en manos de la materna intercesión de María, modelo y apoyo
de nuestra esperanza.
¡Feliz Adviento y feliz Navidad a todos!
Juan Pablo II,
Ciudad del Vaticano, 17 diciembre 2003. (El Adviento y la Navidad, «poderoso
anuncio de esperanza»
Intervención de Juan Pablo II en la audiencia general dedicada a meditar sobre
el misterio de la Navidad).