APOYO
PEDAGÓGICO DOCTRINAL POR UNIDAD PARA
LOS
MÓDULOS
DE RELIGIÓN “AMOR DE DIOS”
8º
BÁSICO (NB 6)
MARZO-ABRIL:
FICHAS Módulo "Amor de Dios" Nº 1- 4.
PRIMERA UNIDAD:
“JESÚS
NUESTRO SEÑOR EJEMPLO
DE SERVICIO AL
PRÓJIMO.
APRENDIZAJE ESPERADO: Identificar que Jesús es
el Señor del universo y
ejemplo concreto al
prójimo.
CATEQUESIS
SOBRE EL TEMA:
CREO EN JESUCRISTO, HIJO ÚNICO
DE DIOS
(Fichas MAD: 8º Nº
1-2.)
Aplicación del Programa de Religión EREC
2006; para los Módulos de Religión "Amor de Dios". Metodología
MAD.
Rodolfo Mendoza y Gloria Lúcar. E-mail:
moduloreligion@yahoo.es
Fono: (2) 314 70 62
¿Cuál
es la Buena Noticia para el hombre?
La Buena Noticia es el anuncio de Jesucristo, «el Hijo de
Dios vivo» (Mt 16, 16), muerto y resucitado. En tiempos del rey
Herodes y del emperador César Augusto, Dios cumplió las promesas hechas a
Abraham y a su descendencia, enviando «a su Hijo, nacido de mujer, nacido
bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley, y para que
recibiéramos la filiación adoptiva» (Ga 4, 4-5).
¿Cómo
se difunde esta Buena Noticia?
Desde el primer momento, los discípulos desearon
ardientemente anunciar a Cristo, a fin de llevar a todos los hombres a la
fe en Él. También hoy, el deseo de evangelizar y catequizar, es decir, de
revelar en la persona de Cristo todo el designio de Dios, y de poner a la
humanidad en comunión con Jesús, nace de este conocimiento amoroso de
Cristo.
CREO EN JESUCRISTO, SU ÚNICO
HIJO, NUESTRO SEÑOR
¿Qué
significa el nombre de Jesús?
El nombre de Jesús, dado por el ángel en el momento de la
Anunciación, significa «Dios salva». Expresa, a la vez, su identidad y su
misión, «porque él salvará al pueblo de sus pecados» (Mt 1, 21).
Pedro afirma que «bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre que pueda
salvarnos» (Hch 4, 12).
¿Por
qué Jesús es llamado Cristo?
«Cristo», en griego, y «Mesías», en hebreo, significan
«ungido». Jesús es el Cristo porque ha sido consagrado por Dios, ungido
por el Espíritu Santo para la misión redentora. Él es el Mesías esperado
por Israel y enviado al mundo por el Padre. Jesús ha aceptado el título de
Mesías, precisando, sin embargo, su sentido: «bajado del cielo» (Jn
3, 13), crucificado y después resucitado, Él es el siervo sufriente «que
da su vida en rescate por muchos» (Mt 20, 28). Del nombre de Cristo
nos viene el nombre de cristianos.
¿En
qué sentido Jesús es el «Hijo unigénito de Dios»?
Jesús es el Hijo unigénito de Dios en un sentido único y
perfecto. En el momento del Bautismo y de la Transfiguración, la voz del
Padre señala a Jesús como su «Hijo predilecto». Al presentarse a sí mismo
como el Hijo, que «conoce al Padre» (Mt 11, 27), Jesús afirma su
relación única y eterna con Dios su Padre. Él es «el Hijo unigénito de
Dios» (1 Jn 4, 9), la segunda Persona de la Trinidad. Es el centro
de la predicación apostólica: los Apóstoles han visto su gloria, «que
recibe del Padre como Hijo único» (Jn 1, 14).
¿Qué significa el título de «Señor»?
En la Biblia, el título de «Señor» designa ordinariamente
al Dios soberano. Jesús se lo atribuye a sí mismo, y revela su soberanía
divina mediante su poder sobre la naturaleza, sobre los demonios, sobre el
pecado y sobre la muerte, y sobre todo con su Resurrección. Las primeras
confesiones de fe cristiana proclaman que el poder, el honor y la gloria
que se deben a Dios Padre se le deben también a Jesús: Dios «le ha dado el
nombre sobre todo nombre» (Flp 2, 9). Él es el Señor del mundo y de
la historia, el único a quien el hombre debe someter de modo absoluto su
propia libertad personal.
¿Quiénes son los fieles?
Los fieles son aquellos que, incorporados a Cristo mediante
el Bautismo, han sido constituidos miembros del Pueblo de Dios; han sido
hecho partícipes, cada uno según su propia condición, de la función
sacerdotal, profética y real de Cristo, y son llamados a llevar a cabo la
misión confiada por Dios a la Iglesia. Entre ellos hay una verdadera
igualdad en su dignidad de hijos de Dios.
¿Cómo
está formado el Pueblo de Dios?
En la Iglesia, por institución divina, hay
ministros
sagrados, que han recibido el sacramento del Orden y forman la
jerarquía de la Iglesia. A los demás fieles se les llama laicos. De
unos y otros provienen fieles que se consagran de modo especial a
Dios por la profesión de los consejos evangélicos: castidad en el
celibato, pobreza y obediencia.
¿Por
qué Cristo instituyó la jerarquía eclesiástica?
Cristo instituyó la jerarquía eclesiástica con la misión de
apacentar al Pueblo de Dios en su nombre, y para ello le dio autoridad. La
jerarquía está formada por los ministros sagrados: obispos, presbíteros y
diáconos. Gracias al sacramento del Orden, los obispos y presbíteros
actúan, en el ejercicio de su ministerio, en nombre y en la persona de
Cristo cabeza; los diáconos sirven al Pueblo de Dios en la diaconía
(servicio) de la palabra, de la liturgia y de la caridad.
(Cf. EL "CATECISMO DE
LA IGLESIA CATÓLICA Compendio" 2005.
Juan Pablo II.
Joseph Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005. Dado en
Roma, junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad
de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI. Primera Parte. Segunda
Sección. Capítulo 2,
79-84. Capítulo 3, 177-179).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA SOBRE EL TEMA:
Hay que elegir
Si dejas
que Jesucristo sea el Señor de tu vida, entonces,
te conviertes en su discípulo:
le amas, le escuchas, te fías de Él, le obedeces, le sigues, descansas en
su voluntad... y, entonces andarás por el camino de la vida.
www.metodologiamad.cl
O
te empeñas en ser tú mismo tu propio dios, quieres llevar tu vida por
donde te apetece, quieres seguir los criterios del mundo, no te fías de
que el Evangelio sea de verdad buena noticia... y, entonces andarás por el
camino de la muerte. Ese fue el pecado de Adán.
El Evangelio de Jesucristo es anuncio y tarea de libertad y
liberación.
La fe en Dios, la confianza y la obediencia al Padre te
hace plenamente libre. Te libera de todo aquello que te esclaviza:www.metodologiamad.cl
La fe en Dios, la confianza y la obediencia al Padre,
te
libera de la esclavitud del dinero mal ganado: La verdadera felicidad no
está en el dinero y en las cosas de este mundo que nunca llenarán tu
corazón, sino en Dios. Sólo Él puede llenar tu corazón. El Señor te
anuncia la buena noticia de llamarte a seguirle y te propone no buscar más
que el Reino de Dios y su justicia. Te invita a confiar en Él, en su amor,
en su providencia.
La fe en Dios, la confianza y la obediencia al Padre,
te
libera de la esclavitud del poder: la verdadera felicidad no está en
dominar, sino en servir. Jesucristo, que conoce el corazón humano y fue él
mismo tentado, advierte a los discípulos sobre la perversión del poder en
el mundo e invita al servicio.
La fe en Dios, la confianza y la obediencia al Padre,
te
libera de la esclavitud de la ley y las normas sin sentido: la verdadera
felicidad no está en "tacañear" a Dios viviendo el Evangelio bajo mínimos,
sino en entregarse generosamente a la aventura de ser santos a la que Dios
te llama.
www.metodologiamad.cl
La fe en Dios, la confianza y la obediencia al Padre,
te
libera de la esclavitud de la moda, del prestigio, de tu imagen: la
verdadera felicidad no está en tener que fingir una vida irreal ante los
demás para ser aceptado y querido por ellos, sino en poder descansar en el
amor gratuito y generoso de Dios que te ama como eres. La felicidad no
está en la mentira, sino que es la verdad la que te hace libre.
La fe en Dios, la confianza y la obediencia al Padre,
te
libera de tu egoísmo: la verdadera felicidad no está en vivir pendiente de
tí y en hacer que todos vivan pendientes de tí, sino en hacer la voluntad
del Padre y en pasar por el mundo haciendo el bien. El que se busca a sí
mismo se pierde. El que entrega su vida, la encuentra. La verdadera
felicidad está en dejar que Dios sea el Señor de tu vida.
La fe en Dios, la confianza y la obediencia al Padre,
te
libera del pecado y de la muerte: la verdadera felicidad no está en
dejarte llevar por tus instintos y tus pasiones, ni en seguir los
criterios del mundo o el camino más cómodo y fácil, sino en vivir la vida
nueva de los hijos de Dios, en vivir cada día con espíritu de conversión,
tratando de ser fiel a Dios, tratando de vivir con el estilo de vida de
Jesús, tratando de tener sus mismos sentimientos y actitudes.
www.metodologiamad.cl
Un
modelo de aplicación del Programa de Religión
EREC ; para los Módulos de Religión "Amor de Dios".
Metodología MAD. Rodolfo Mendoza y
Gloria Lúcar. E-mail:
moduloreligion@yahoo.es Fono: (2) 314 70 62
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Fichas Módulos "Amor de Dios"
8º
BÁSICO (NB 6)
MAYO:
FICHAS
Módulo "Amor de Dios" Nº 5- 8.
SEGUNDA UNIDAD:
“SIRVIENDO A LOS DEMÁS , RESPONDEMOS AL
LLAMADO DE DIOS”
APRENDIZAJE ESPERADO: Respetar y servir a los demás.
Aplicación
del Programa de Religión EREC 2006; para los Módulos de Religión "Amor de
Dios".
Metodología MAD. Rodolfo Mendoza y
Gloria Lúcar. E-mail:
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EL SACRAMENTO DE LA
CONFIRMACIÓN
(Fichas MAD: 8º Nº 5-8)
¿Qué lugar ocupa la Confirmación en el designio divino de
salvación?
En la
Antigua Alianza, los profetas anunciaron que el Espíritu del Señor
reposaría sobre el Mesías esperado y sobre todo el pueblo mesiánico. Toda
la vida y la misión de Jesús se desarrollan en una total comunión con el
Espíritu Santo. Los Apóstoles reciben el Espíritu Santo en Pentecostés y
anuncian «las maravillas de Dios» (Hch 2,11). Comunican a los
nuevos bautizados, mediante la imposición de las manos, el don del mismo
Espíritu. A lo largo de los siglos, la Iglesia ha seguido viviendo del
Espíritu y comunicándolo a sus hijos.
¿Por qué
se llama Confirmación o Crismación?
Se llama
Confirmación, porque confirma y refuerza la gracia bautismal. Se llama
Crismación, puesto que un rito esencial de este sacramento es la
unción con el Santo Crisma (en las Iglesias Orientales, unción con el
Santo Myron).
¿Cuál es el rito esencial de la Confirmación?
El rito
esencial de la Confirmación es la unción con el Santo Crisma (aceite de
oliva mezclado con perfumes, consagrado por el obispo), que se hace con la
imposición de manos por parte del ministro, el cual pronuncia las palabras
sacramentales propias del rito. En Occidente, esta unción se hace sobre la
frente del bautizado con estas palabras: «Recibe por esta señal el don del
Espíritu Santo». En las Iglesias Orientales de rito bizantino, la unción
se hace también en otras partes del cuerpo, con la fórmula: «Sello del don
del Espíritu Santo».
¿Cuál es el efecto de la Confirmación?
El efecto
de la Confirmación es la especial efusión del Espíritu Santo, tal como
sucedió en Pentecostés. Esta efusión imprime en el alma un carácter
indeleble y otorga un crecimiento de la gracia bautismal; arraiga más
profundamente la filiación divina; une más fuertemente con Cristo y con su
Iglesia; fortalece en el alma los dones del Espíritu Santo; concede una
fuerza especial para dar testimonio de la fe cristiana.
¿Quién puede recibir este sacramento?
El
sacramento de la Confirmación puede y debe recibirlo, una sola vez, aquel
que ya ha sido bautizado. Para recibirlo con fruto hay que estar en gracia
de Dios.
¿Quién es el ministro de la Confirmación?
El ministro
originario de la Confirmación es el obispo: se manifiesta así el vínculo
del confirmado con la Iglesia en su dimensión apostólica. Cuando el
sacramento es administrado por un presbítero, como sucede ordinariamente
en Oriente y en casos particulares en Occidente, es el mismo presbítero,
colaborador del obispo, y el santo crisma, consagrado por éste, quienes
expresan el vínculo del confirmado con el obispo y con la Iglesia.
(Cf.
EL "CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
Compendio" 2005. Juan
Pablo II.
Joseph Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005. Dado en
Roma, junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad
de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS
PP. XVI. Segunda Parte.
Segunda Sección. Capítulo 1, 265-270).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA SOBRE EL TEMA:
EL HOMBRE NUEVO
Aplicación
del Programa de Religión EREC para los Módulos de Religión "Amor de
Dios".
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Gloria Lúcar. E-mail:
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El hombre al recibir el Espíritu de Cristo empieza una manera
completamente nueva y gratuita de vida con Dios. El Espíritu Santo
presente en el alma del cristiano, lo hace partícipe de la naturaleza
divina y lo une en comunión íntima de vida con el Padre y con el Hijo, que
no puede romper ni la muerte (Cfr. Jn. 14,23).
El Espíritu Santo sana al hombre de sus debilidades y
enfermedades espirituales; 1o libra de la servidumbre de las pasiones y
del inmoderado amor de sí mismo, dándole fuerza para guardar la ley
divina; lo robustece con la esperanza y la fortaleza; lo ilumina en la
prosecución del bien; y le da frutos de calidad, de alegría, paz,
paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, fidelidad,
modestia, continencia y castidad (Gal. 5,22-23).www.metodologiamad.cl
De aquí que el Espíritu Santo sea invocado como huésped del
alma.
La liberación del pecado y la inhabitación de Dios en el
alma es la gracia. Cuando se dice que el pecador es justificado por Dios,
que es vivificado por el Espíritu de Dios, que posee en sí la vida de
Cristo o que tiene la gracia, estamos utilizando un lenguaje que, con
distintas palabras, significa la misma cosa, es - decir: morir al pecado,
hacerse partícipe de la divinidad del Hijo por el Espíritu de adopción y
entrar en íntima comunión dé vida con la Santísima Trinidad.www.metodologiamad.cl
El hombre de la historia de la Salvación es el hombre
ordenado a la gracia de la adopción filial y a la vida eterna. La
Antropología cristiana encuentra su índole verdadera y propia en la gracia
de Cristo Salvador.
LA LIBERTAD HUMANA Y CRISTIANA
La vocación divina del hombre pide de él una respuesta
libre en Jesucristo.
El hombre no puede menos de ser libre. Es propio de su
dignidad y responsabilidad que, siendo dueño de sus acciones, guarde la
ley. natural y la ley de la gracia y adherirse a Dios que se reveló en
Cristo. La libertad del hombre caído quedó de tal manera herida, que no
puede cumplir las obligaciones de la ley natural por mucho tiempo, sin el
auxilio de la gracia divina; pero la gracia eleva y fortalece de tal
manera su libertad que viviendo en la carne, está en capacidad de vivir
santamente en la fe de Jesucristo (Cfr. Gal. 2,20).www.metodologiamad.cl
Misión de la Iglesia es promover y defender el verdadero
sentido de la libertad y su recto uso contra cualquier coacción injusta.
Ella, además, la defiende de sus negadores que sostienen que la actividad
del hombre depende totalmente de determinismos psicológicos y de
acondicionamientos económicos, sociales, culturales y otros por el estilo.
No niega, sin embargo, la Iglesia que la libertad aún
ayudada por la divina gracia, está expuesta a graves dificultades
psicológicas y al influjo de las condiciones externas en que cada uno
vive; de manera que la responsabilidad humana no pocas veces se disminuye
y, aún más, casos hay en que casi desaparece, o desaparece totalmente.www.metodologiamad.cl
También tiene en cuenta la Iglesia las investigaciones y el
progreso moderno de las ciencias antropológicas acerca del uso y de los
límites de la libertad humana. Por todo esto, se preocupa en educar y
cultivar la genuina libertad, lo mismo que procurar en el campo
psicológico, social, económico, político y religioso las condiciones
convenientes para el verdadero y justo ušo de la libertad.
Los cristianos, por tanto, deben trabajar con dedicación y sinceridad en
el orden temporal de las cosas para que en lo posible se den las mejores
condiciones para el ejercicio de la libertad. (Directorio
Catequístico General n.60-61. Congregación para el Clero).www.metodologiamad.cl
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del Programa de Religión EREC para los Módulos de Religión "Amor de
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Fichas Módulos "Amor
de Dios"
8º
BÁSICO (NB 6)
JUNIO:
FICHAS
Módulo "Amor de Dios" Nº 9-12.
TERCERA UNIDAD:
“EL MATRIMONIO EXPRESIÓN DEL AMOR”
APRENDIZAJE ESPERADO: Reconocer la importancia del matrimonio y la
familia.
EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO
(Fichas MAD: 8º Nº 9-12)
¿Cuál es el designio de Dios sobre el hombre y la mujer?
Dios, que
es amor y creó al hombre por amor, lo ha llamado a amar. Creando al hombre
y a la mujer, los ha llamado en el Matrimonio a una íntima comunión de
vida y amor entre ellos, «de manera que ya no son dos, sino una sola
carne» (Mt 19, 6). Al bendecirlos, Dios les dijo: «Creced y
multiplicaos» (Gn 1, 28).
¿Con qué fines ha instituido Dios el Matrimonio?
La alianza
matrimonial del hombre y de la mujer, fundada y estructurada con leyes
propias dadas por el Creador, está ordenada por su propia naturaleza a la
comunión y al bien de los cónyuges, y a la procreación y educación de los
hijos. Jesús enseña que, según el designio original divino, la unión
matrimonial es indisoluble: «Lo que Dios ha unido, que no lo separe el
hombre» (Mc 10, 9).
¿De qué modo el pecado amenaza al Matrimonio?
A causa del
primer pecado, que ha provocado también la ruptura de la comunión del
hombre y de la mujer, donada por el Creador, la unión matrimonial está muy
frecuentemente amenazada por la discordia y la infidelidad. Sin embargo,
Dios, en su infinita misericordia, da al hombre y a la mujer su gracia
para realizar la unión de sus vidas según el designio divino original.
¿Qué enseña el Antiguo Testamento sobre el Matrimonio?
Dios ayuda
a su pueblo a madurar progresivamente en la conciencia de la unidad e
indisolubilidad del Matrimonio, sobre todo mediante la pedagogía de la Ley
y los Profetas. La alianza nupcial entre Dios e Israel prepara y prefigura
la Alianza nueva realizada por el Hijo de Dios, Jesucristo, con su esposa,
la Iglesia.
¿Qué novedad aporta Cristo al Matrimonio?
Jesucristo
no sólo restablece el orden original del Matrimonio querido por Dios, sino
que otorga la gracia para vivirlo en su nueva dignidad de sacramento, que
es el signo del amor esponsal hacia la Iglesia: «Maridos, amad a vuestras
mujeres como Cristo ama a la Iglesia» (Ef 5, 25)
¿Es el Matrimonio una obligación para todos?
El
Matrimonio no es una obligación para todos. En particular, Dios llama a
algunos hombres y mujeres a seguir a Jesús por el camino de la virginidad
o del celibato por el Reino de los cielos; éstos renuncian al gran bien
del Matrimonio para ocupase de las cosas del Señor tratando de agradarle,
y se convierten en signo de la primacía absoluta del amor de Cristo y de
la ardiente esperanza de su vuelta gloriosa.
¿Cómo se celebra el sacramento del Matrimonio?
Dado que el
Matrimonio constituye a los cónyuges en un estado público de vida en la
Iglesia, su celebración litúrgica es pública, en presencia del sacerdote
(o de un testigo cualificado de la Iglesia) y de otros testigos.
¿Qué es el consentimiento matrimonial?
El
consentimiento matrimonial es la voluntad, expresada por un hombre y una
mujer, de entregarse mutua y definitivamente, con el fin de vivir una
alianza de amor fiel y fecundo. Puesto que el consentimiento hace el
Matrimonio, resulta indispensable e insustituible. Para que el Matrimonio
sea válido el consentimiento debe tener como objeto el verdadero
Matrimonio, y ser un acto humano, consciente y libre, no determinado por
la violencia o la coacción.
(Cf.
EL "CATECISMO DE LA IGLESIA
CATÓLICA Compendio" 2005.
Juan Pablo II.
Joseph Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005. Dado en
Roma, junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad
de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI. Segunda
Parte. Segunda Sección. Capítulo 3, 337-344).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA SOBRE EL TEMA:
Las palabras del consentimiento matrimonial
Aplicación
del Programa de Religión EREC para los Módulos de Religión "Amor de
Dios".
Metodología MAD. Rodolfo Mendoza y
Gloria Lúcar. E-mail:
moduloreligion@yahoo.es
Fono: (2) 314 70 62
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El consentimiento matrimonial define y hace estable el bien
que es común al matrimonio y a la familia. "Te quiero a ti,...como esposa
- como esposo - y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y
en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida".
El matrimonio es una singular comunión de personas. Sobre la base de esta
comunión, la familia está llamada a ser comunidad de personas. Es un
compromiso que los novios asumen "ante Dios y su Iglesia", es decir, el
consentimiento mutuo de su amor se convierte en Sacramento por los mismos
novios. De este compromiso son testigos quienes participan en el rito; en
ellos están representadas, en cierto modo, la Iglesia: el Clero por el
sacerdote y el laicado por las familias e invitados.www.metodologiamad.cl
Las palabras del consentimiento matrimonial definen lo que
constituye el bien común de la pareja y de la familia. Ante todo, el bien
común de los esposos, que es el amor, la fidelidad, la honra, la duración
de su unión hasta la muerte: "todos los días de mi vida". El bien de
ambos, que lo es de cada uno, deberá ser también el bien de los hijos. El
bien común, por su naturaleza, a la vez que une a las personas, asegura el
verdadero bien de cada una. Las palabras del consentimiento expresan,
pues, lo que constituye el bien común de los esposos e indican lo que debe
ser el bien común de la futura familia. Para ponerlo en evidencia la
Iglesia les pregunta si están dispuestos a recibir y educar cristianamente
a los hijos que Dios les conceda. La pregunta se refiere al bien común del
futuro núcleo familiar, teniendo presente la genealogía de las personas,
que está inscrita en la constitución misma del matrimonio y de la familia.
La pregunta sobre los hijos y su educación está vinculada estrictamente
con el consentimiento matrimonial, con la promesa de amor, de respeto
conyugal, de fidelidad hasta la muerte. La acogida y educación de los
hijos - dos de los objetivos principales de la familia - están
condicionados por el cumplimiento de ese compromiso.
www.metodologiamad.cl
La paternidad y la maternidad representan un cometido de
naturaleza no simplemente física, sino espiritual; en efecto, por ellas
pasa la genealogía de la persona, que tiene su inicio eterno en Dios y que
debe conducir a él.
La unión sacramental de los dos, sellada con la alianza
realizada ante Dios, perdura y se consolida con la sucesión de las
generaciones. Esta unión debe convertirse en unidad de oración; es
necesario que la oración se convierta en una costumbre radicada en la vida
cotidiana de cada familia. La oración es acción de gracias, alabanza a
Dios, petición de perdón, súplica e invocación. En cada una de estas
formas, la oración de la familia tiene mucho que decir a Dios. También
tiene mucho que decir a los hombres, empezando por la recíproca comunión
de personas unidas por lazos familiares.
"¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?" (Sal.8,5),
se pregunta el salmista. La oración es la situación en la cual, de la
manera más sencilla, se manifiesta el recuerdo creador y paternal de Dios:
no sólo y no tanto el recuerdo de Dios por parte del hombre, sino más bien
el recuerdo del hombre por parte de Dios. Por esto, la oración de la
comunidad familiar puede convertirse en ocasión de recuerdo común y
recíproco; en efecto, la familia es comunidad de generaciones. En la
oración todos deben estar presentes: los que viven y quienes ya han
muerto, como también los que aún tienen que venir al mundo. Es preciso que
en la familia se ore por cada uno, según la medida del bien que para él
constituye la familia y del bien que él constituye para la familia. La
oración confirma más sólidamente ese bien, precisamente como bien común
familiar. Más aún, la oración es el inicio también de este bien, de modo
siempre renovado. En la oración, la familia se encuentra como el primer
"nosotros" en el que cada uno es "yo" y "tú"; cada uno es para el otro
marido o mujer, padre o madre, hijo o hija, hermano o hermana, abuelo o
nieto. ( Cf. Carta a la Familia. n.10. Juan Pablo II. 1994).www.metodologiamad.cl
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Fichas Módulos "Amor
de Dios"
8º
BÁSICO (NB 6)
JULIO:
FICHAS Módulo "Amor de
Dios" Nº 13-16.
CUARTA UNIDAD:
“EL
REINO DE DIOS A TRAVÉS DE LA FAMILIA”
APRENDIZAJE ESPERADO: Identificar la misión cristiana de la familia
LA PARTICIPACIÓN EN LA VIDA
SOCIAL
(Fichas MAD: 8º Nº 13-16)
¿En qué se funda la autoridad de la sociedad?
Toda
sociedad humana tiene necesidad de una autoridad legítima, que asegure el
orden y contribuya a la realización del bien común. Esta autoridad tiene
su propio fundamento en la naturaleza humana, porque corresponde al orden
establecido por Dios.
¿Cuándo se ejerce la autoridad de manera legítima?
La
autoridad se ejerce de manera legítima cuando procura el bien común, y
para conseguirlo utiliza medios moralmente lícitos. Por tanto, los
regímenes políticos deben estar determinados por la libertad de decisión
de los ciudadanos y respetar el principio del «Estado de derecho». Según
tal principio, la soberanía es prerrogativa de la ley, no de la voluntad
arbitraria de los hombres. Las leyes injustas y las medidas contrarias al
orden moral no obligan en conciencia.
¿Qué es el bien común?
Por bien
común se entiende el conjunto de condiciones de la vida social que hacen
posible, a los grupos y a cada uno de sus miembros, el logro de la propia
perfección.
¿Qué supone el bien común?
El bien
común supone: el respeto y la promoción de los derechos fundamentales de
la persona, el desarrollo de los bienes espirituales y temporales de la
persona y la sociedad, y la paz y la seguridad de todos.
¿Dónde se realiza de manera más completa el bien común?
La
realización más completa del bien común se verifica en aquellas
comunidades políticas que defienden y promueven el bien de los ciudadanos
y de las instituciones intermedias, sin olvidar el bien universal de la
familia humana.
¿Cómo participa el hombre en la realización del bien común?
Todo
hombre, según el lugar que ocupa y el papel que desempeña, participa en la
realización del bien común, respetando las leyes justas y haciéndose cargo
de los sectores en los que tiene responsabilidad personal, como son el
cuidado de la propia familia y el compromiso en el propio trabajo. Por
otra parte, los ciudadanos deben tomar parte activa en la vida pública, en
la medida en que les sea posible.
(Cf. EL "CATECISMO DE
LA IGLESIA CATÓLICA Compendio" 2005.
Juan Pablo II.
Joseph Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005. Dado en
Roma, junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad
de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI. Tercera
Parte. Primera Sección. Capítulo 2,
405-410).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA SOBRE EL TEMA:
"Iglesia doméstica"
La
familia constituye la base de lo que el Papa Pablo VI calificó como
"civilización del amor", expresión asumida después por la enseñanza de la
Iglesia y considerada ya normal. La expresión se relaciona con la
tradición de la "Iglesia doméstica" en los orígenes del cristianismo, pero
tiene una preciosa referencia incluso para la época actual.
Etimológicamente el término "civilización" deriva efectivamente de
"civis", "ciudadano", y subraya la dimensión política de la existencia de
cada individuo. Sin embargo, el significado más profundo de la expresión
"civilización" no es solamente político sino más bien "humanístico". La
civilización pertenece a la historia del hombre, porque corresponde a sus
exigencias espirituales y morales: creado a imagen y semejanza de Dios, ha
recibido el mundo de manos del Creador con el compromiso de plasmarlo a su
propia imagen y semejanza. Precisamente del cumplimiento de este cometido
deriva la civilización, que, en definitiva, no es otra cosa que la
"humanización del mundo".
Civilización tiene, pues, en cierto modo, el mismo modo
significado que "cultura". Por esto se podría decir también: "cultura del
amor", aunque es preferible mantener la expresión hecha ya familiar. La
civilización del amor, con el significado actual del término, se inspira
en las palabras de la Constitución conciliar Gaudium et spes:
"Cristo...manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre
la grandeza de su vocación". Por esto se puede afirmar que la civilización
del amor se basa en la revelación de Dios que "es amor", como dice Juan (1
Jn.4,8.16), y que está expresada de modo admirable por Pablo con el himno
a la caridad, en la Primera Carta a los Corintios (Cor. 13,1-13). Esta
civilización está íntimamente relacionada con el amor que "ha sido
derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido
dado" (Rom.5,5), y que crece gracias al cuidado constante del que habla,
de manera tan incisiva, la alegoría evangélica de la vid y los sarmientos:
"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en
mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé
más fruto" (Jn. 15,1-2).www.metodologiamad.cl
A la luz de éstos y de otros textos del Nuevo Testamento es
posible comprender lo que se entiende por "civilización del amor", y por
qué la familia está unida orgánicamente a esta civilización. Si el primer
"camino de la Iglesia" es la familia, conviene añadir que lo es también la
civilización del amor, pues la Iglesia camina por el mundo y llama a
seguir este camino a las familias y a las otras instituciones sociales,
nacionales e internacionales, precisamente en función de las familias y
por medio de ellas. En efecto, la familia depende por muchos motivos de la
civilización del amor, en la cual encuentra las razones de su ser como
tal. Y al mismo tiempo, la familia es el centro y el corazón de la
civilización del amor.
Sin embargo, no hay verdadero amor sin la conciencia de que
Dios "es Amor" y de que el hombre es la única criatura en la tierra que
Dios ha llamado "por sí misma" a la existencia. El hombre, creado a imagen
y semejanza de Dios, sólo puede "encontrar su plenitud" mediante la
entrega sincera de sí mismo. Sin este concepto del hombre, de la persona y
de la "comunión de personas" en la familia, no puede haber civilización
del amor; recíprocamente, sin ella es imposible este concepto de persona y
de comunión de personas. La familia constituye la "célula" fundamental de
la sociedad. Pero hay necesidad de Cristo - "vid" de la que reciben savia
los "sarmientos" - para que esta célula no esté expuesta a la amenaza de
una especie de desarraigo cultural, que puede venir tanto de dentro como
de fuera. En efecto, si por un lado existe la "civilización del amor", por
otro está la posibilidad de una "anticivilización" destructora, como
demuestran hoy tantas tendencias y situaciones de
hecho. ( Cf. Carta a la Familia. n.13. Juan Pablo II. 1994).www.metodologiamad.cl
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Fichas Módulos "Amor
de Dios"
8º
BÁSICO (NB 6)
AGOSTO:
FICHAS Módulo "Amor de Dios" Nº 17-20.
QUINTA UNIDAD:
“VIVIMOS Y NOS
DESARROLLAMOS EN COMUNIDAD”
APRENDIZAJE ESPERADO: Descubrir la importancia de la buena convivencia.
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LA SALVACIÓN DE DIOS: LA
LEY Y LA GRACIA
(Fichas MAD: 8º Nº 17-20)
LA LEY MORAL
¿Qué es la ley moral?
La ley
moral es obra de la Sabiduría divina. Prescribe al hombre los caminos y
las reglas de conducta que llevan a la bienaventuranza prometida, y
prohíbe los caminos que apartan de Dios.
¿En qué
consiste la ley moral natural?
La ley
natural, inscrita por el Creador en el corazón de todo hombre, consiste en
una participación de la sabiduría y bondad de Dios, y expresa el sentido
moral originario, que permite al hombre discernir el bien y el mal,
mediante la razón. La ley natural es universal e inmutable, y pone la base
de los deberes y derechos fundamentales de la persona, de la comunidad
humana y de la misma ley civil.
¿Son
todos capaces de percibir la ley natural?
A causa del
pecado, no siempre ni todos son capaces de percibir en modo inmediato y
con igual claridad la ley natural.
Por esto, «Dios escribió en las
tablas de la Ley lo que los hombres no alcanzaban a leer en sus corazones»
(San Agustín).
¿Qué
relación existe entre la ley natural y la Ley antigua?
La Ley
antigua constituye la primera etapa de la Ley revelada. Expresa muchas
verdades naturalmente accesibles a la razón, que se encuentran afirmadas y
convalidadas en las Alianzas de la salvación. Sus prescripciones morales,
recogidas en los Mandamientos del Decálogo, ponen la base de la vocación
del hombre, prohíben lo que es contrario al amor de Dios y del prójimo y
indican lo que les es esencial.
¿Cómo se
sitúa la Ley antigua en el plano de la salvación?
La Ley
antigua permite conocer muchas verdades accesibles a la razón, señala lo
que se debe o no se debe hacer, y sobre todo, como un sabio pedagogo,
prepara y dispone a la conversión y a la acogida del Evangelio. Sin
embargo, aun siendo santa, espiritual y buena, la Ley antigua es todavía
imperfecta, porque no da por sí misma la fuerza y la gracia del Espíritu
para observarla.
¿En qué
consiste la nueva Ley o Ley evangélica?
La nueva
Ley o Ley evangélica, proclamada y realizada por Cristo, es la plenitud y
el cumplimiento de la ley divina, natural y revelada. Se resume en el
mandamiento de amar a Dios y al prójimo, y de amarnos como Cristo nos ha
amado. Es también una realidad grabada en el interior del hombre: la
gracia del Espíritu Santo, que hace posible tal amor. Es «la ley de la
libertad» (St 1, 25), porque lleva a actuar espontáneamente bajo el
impulso de la caridad.
«La Ley
nueva es principalmente la misma gracia del Espíritu Santo que se da a los
que creen en Cristo»
(Santo Tomás de Aquino).
¿Dónde
se encuentra la Ley nueva?
La Ley
nueva se encuentra en toda la vida y la predicación de Cristo y en la
catequesis moral de los Apóstoles; el Sermón de la Montaña es su principal
expresión.
(Cf.
EL "CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA Compendio" 2005.
Juan Pablo II.
Joseph Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005. Dado en
Roma, junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad
de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI. Tercera
Parte. Primera Sección. Capítulo 3,
415-421).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA SOBRE EL TEMA:
LA IGLESIA COMO COMUNIÓN
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“La
Iglesia es una comunión; de esta verdad ha adquirido ella una renovada
conciencia en el Concilio Vat. II.
La Iglesia es un pueblo congregado por Dios y estrechamente
unido por vínculos espirituales. Su estructura pide diversidad de dones y
de funciones, pero esta diversidad, aunque no sea simplemente de grado
sino de esencia -como en el caso del sacerdote ministerial y el sacerdocio
común de los fieles- no quita la radical y constitutiva igualdad de las
personas. "Uno es pues el Pueblo de Dios escogido: 'un Señor, una sola fe
un solo bautismo', (Ef. 4,5); común es la dignidad de los miembros por su
regeneración en Cristo, común la gracia de los hijos, común la vocación a
la perfección, una sola salvación, una sola esperanza e indivisible
caridad... Aún cuando algunos por voluntad de Cristo han sido constituidos
doctores, dispensadores de los misterios y pastores para los demás, existe
una auténtica igualdad entre todos en cuanto a la dignidad y a la acción
común de todos los fieles en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo"
(LG. 32).www.metodologiamad.cl
En la Iglesia por tanto toda vocación es digna de honor y
un llamado a la plenitud del amor; toda persona tiene una consistencia
sobrenatural que merece respeto; toda función y todo carisma, aún, cuando
algunos son objetivamente más excelentes que otros (Cfr. 1 Cor. 12, 31;
7,38), cooperan al bien de todos con una favorable multiformidad de
expresiones que el ministerio apostólico debe coordinar y discernir.
Esto vale también para toda la Iglesia particular, en cada
una de ellas, por pequeña, pobre y, dispersa que sea, "está presente
Cristo, en virtud del cual se congrega la Iglesia una, santa, católica y
apostólica" (LG. 26). -www.metodologiamad.cl
Los fieles católicos deben ser solícitos por los cristianos
separados, que no viven en comunión plena con la Iglesia católica, orando
por ellos, hablándoles de las cosas de la Iglesia, pro moviendo con ellos
los primeros contactos. Pero, ante todo, cada uno según su propia
condición, deben los católicos considerar con sinceridad y diligencia lo
que hay que renovar y hacer en la familia católica a fin de que su vida dé
un testimonio más fiel y más claro de la doctrina y de las instituciones
trasmitidas por Cristo a través de los apóstoles.
LA IGLESIA COMO INSTITUCIÓN DE SALVACIÓN
La Iglesia se presenta no solo como comunión de hermanos
que tienen por cabeza a Cristo, sino también como institución a la cual ha
sido confiada una misión salvífica universal. El Pueblo de Dios
"instituido por Cristo para ser comunión de vida, de caridad y de verdad,
se sirve también de él como instrumento de la redención universal y lo
envía a todo el universo como luz del mundo y sal de la tierra" (LG. 9).
Por esta razón el Vaticano II presenta a la Iglesia como
realidad que abraza a toda la Historia, asume todas sus culturas y las
ordena a Dios y está constituida por la acción del Espíritu de Cristo
"Sacramento Universal de Salvación". Pero la presenta también como Iglesia
que entabla diálogo con el mundo, que dócil a los signos del tiempo
descubre los puntos de interés y de entendimiento entre los hombres, y que
además se preocupa de hacerse inteligible y reconocible y de despojase de
aquellas formas que resultan menos evangélicas y demasiado marcadas con el
sello de épocas ya superadas.www.metodologiamad.cl
La Iglesia no es ciertamente de este mundo, "no se mueve
por intereses terrenos" (GS. 3) será perfecta sólo en el cielo hacia donde
mira y marcha; y sin embargo es solidaria con el mundo y con su historia.
"La gran solicitud de la Iglesia, Esposa de Cristo, sigue de cerca las
necesidades de los hombres, es decir, sus alegrías y esperanzas, dolores y
trabajos, no es otra cosa sino el deseo que la impele vehementemente a
estar presente a ellos ciertamente con la voluntad de iluminar a los
hombres con la luz de Cristo, y de congregar y unir a todos en aquel que
es su único Salvador. Pero jamás debe interpretarse esta solicitud como si
la Iglesia se acomodase a las cosas de este mundo, o que disminuya el
ardor con que ella espera a su Señor y el Reino eterno".
(Pablo VI,
Professio Fidei n. 27, AAS, 1965, p. 444)”.
(Directorio Catequístico General n.66-67. Congregación para el Clero).
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Fichas Módulos "Amor de Dios"
8º
BÁSICO (NB 6)
SÉPTIEMBRE:
FICHAS Módulo "Amor de Dios" Nº 21-24.
SEXTA UNIDAD:
“SOMOS RESPONSABLES DE LA CREACIÓN Y SU
DOMINIO”
APRENDIZAJE ESPERADO: Aceptar la responsabilidad de cuidar la Creación.
LA LIBERTAD DEL HOMBRE
(Fichas MAD: 8º Nº 21-24)
¿Qué es la libertad?
La libertad
es el poder dado por Dios al hombre de obrar o no obrar, de hacer esto o
aquello, de ejecutar de este modo por sí mismo acciones deliberadas. La
libertad es la característica de los actos propiamente humanos. Cuanto más
se hace el bien, más libre se va haciendo también el hombre. La libertad
alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios, Bien supremo y
Bienaventuranza nuestra. La libertad implica también la posibilidad de
elegir entre el bien y el mal. La elección del mal es un abuso de la
libertad, que conduce a la esclavitud del pecado.
¿Qué relación hay entre libertad y responsabilidad?
La libertad
hace al hombre responsable de sus actos, en la medida en que éstos son
voluntarios; aunque tanto la imputabilidad como la responsabilidad de una
acción pueden quedar disminuidas o incluso anuladas a causa de la
ignorancia, la inadvertencia, la violencia soportada, el miedo, los
afectos desordenados y los hábitos.
¿Por qué todo hombre tiene derecho al ejercicio de su
libertad?
El derecho
al ejercicio de la libertad es propio de todo hombre, en cuanto resulta
inseparable de su dignidad de persona humana. Este derecho ha de ser
siempre respetado, especialmente en el campo moral y religioso, y debe ser
civilmente reconocido y tutelado, dentro de los límites del bien común y
del justo orden público.
¿Dónde se sitúa la libertad humana en el orden de la
salvación?
Nuestra
libertad se halla debilitada a causa del pecado original. El
debilitamiento se agrava aún más por los pecados sucesivos. Pero Cristo
«nos liberó para ser libres» (Ga 5, 1). El Espíritu Santo nos
conduce con su gracia a la libertad espiritual, para hacernos libres
colaboradores suyos en la Iglesia y en el mundo.
¿Cuál es la fuente de moralidad de los actos humanos?
La
moralidad de los actos humanos depende de tres fuentes: del objeto
elegido, es decir, un bien real o aparente; de la intención del
sujeto que actúa, es decir, del fin por el que lleva a cabo su acción; y
de las circunstancias de la acción, incluidas las consecuencias
de la misma.
¿Cuándo un acto es moralmente bueno?
El acto es
moralmente bueno cuando supone, al mismo tiempo, la bondad del objeto, del
fin y de las circunstancias. El objeto elegido puede por sí solo viciar
una acción, aunque la intención sea buena. No es lícito hacer el mal para
conseguir un bien. Un fin malo puede corromper la acción, aunque su objeto
sea en sí mismo bueno; asimismo, un fin bueno no hace buena una acción que
de suyo sea en sí misma mala, porque el fin no justifica los medios. Las
circunstancias pueden atenuar o incrementar la responsabilidad de quien
actúa, pero no puede modificar la calidad moral de los actos mismos,
porque no convierten nunca en buena una acción mala en sí misma.
¿Hay actos que son siempre ilícitos?
Hay actos
cuya elección es siempre ilícita en razón de su objeto (por ejemplo, la
blasfemia, el homicidio, el adulterio). Su elección supone un desorden de
la voluntad, es decir, un mal moral, que no puede ser justificado en
virtud de los bienes que eventualmente pudieran derivarse de ellos.
(Cf.
EL "CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA Compendio" 2005.
Juan Pablo II.
Joseph Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005. Dado en
Roma, junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad
de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI. Tercera
Parte. Primera Sección. Capítulo 1, 363-369).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA SOBRE EL TEMA:
Conciencia
en la vida cotidiana
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El Creador presenta ante el ser humano un universo
innominado para que mediante la designación del nombre vaya humanizando su
contorno natural y así haciendo su morada cultural.www.metodologiamad.cl
Vemos cómo el ser humano es invitado a expresarse mediante
códigos mentales siendo así integrado en la dinámica creacional. Dios
mismo aparece como quien lo invita a que por su acción, cooperando con el
Creador, forje el mundo del hombre, impregnando la tierra y todo el
universo de la cultura con los rasgos interiores que él mismo ha recibido
al ser creado a "imagen y semejanza" de Dios. La acción humana va forjando
el ámbito de la cultura donde aparece ante todo como "quien es" el ser
humano, para luego irradiar, desde esa obvia primacía suya, tanto sobre sí
como sobre el mundo de las cosas que fabrica y pone a su servicio personal
y al de los demás mediante el trabajo que, como dice el Papa, "constituye
una dimensión fundamental de la existencia humana sobre la tierra". La
cultura que el hombre, como sujeto que es, forja con su acción es así a la
vez expresión y ámbito del ser humano. En este proceso, mediante el
despliegue de su “mismidad” se va realizando también él mismo. Igualmente,
por la acción humana rectamente encaminada coopera con Dios en la dinámica
del despliegue de la creación. Y la conciencia en la vida cotidiana de
esta realidad de sintonía con el desarrollo del Plan de Dios ofrece una
ocasión para el desarrollo de lo humano, de su naturaleza, al tiempo que
en su proyección humaniza el cosmos. En todas sus grandes realizaciones la
persona aprende a descubrir que ellas "son señal de la grandeza de Dios y
fruto de sus inefables designios".www.metodologiamad.cl
El ser humano como creador de cultura al actuar y generar
efectos o productos, se expresa a sí mismo, y en cierta manera se realiza
a sí mismo, e incluso en "un cierto sentido se "crea" a sí mismo,
actualizándose, llevando a cierto cumplimiento sus inherentes
potencialidades.
La vocación del hombre como "hacedor de cultura" nos pone
sobre aviso contra el pecado cuya presencia constituye un obstáculo para
el recto despliegue humanizador en el trabajo y en la construcción de la
cultura, trastocando, no poco, el espacio que sobre la tierra debía tener
para vivir el amor y la comunión, un espacio de realización y no un campo
de batalla donde reinasen las rupturas. Precisamente por ello los
frutos, del trabajo, se vuelvan contra el mismo ser humano. De allí
también la importancia fundamental de la adhesión a la fe de la Iglesia
que con su luz ilumina el sendero recto, y en ella se avanza al encuentro
configurante con el Señor Jesús, que al tiempo que redime, reconcilia y
transforma al ser humano, le muestra su identidad y la dirección para que
el despliegue de su acción y su plasmación cultural sean realmente
fructíferos y humanizantes.www.metodologiamad.cl
La acción y la presencia del ser humano, su despliegue
ontológico, establece una situación relacional dinámica, en la que él se
hace responsable de la jerarquía de los valores asumida en el contacto
hombre-mundo. Existe un universo cultural estructurado según valores
fundamentales que responden en última instancia, o se oponen, a la
naturaleza del ser humano según ha sido creada por Dios. Ese universo en
su recta jerarquía de valores no puede ser alterado para ser degradado sin
que se produzcan graves consecuencias contra la realización del ser
humano. El responder a un recto despliegue dota de sentido al trabajo que
imprime su huella en una extraordinaria dimensión de humanización. El
desatender el recto despliegue conduce al mundo de la "cultura de muerte",
donde el influjo de esa dimensión negativa cobra su cuota en términos de
ofensa a la dignidad y a los derechos del ser humano, de un tener en
exceso a costa de la injusticia a otros, de la manifestación de una
búsqueda de placer ilícito que hunde a la persona y a quienes toca en
dimensiones que atentan contra su dignidad, de poder por el poder, de la
violencia, en fin, de un proceso de degradación de lo humano.
Las condiciones más humanas y especialmente la fe, don de
Dios acogido por la buena voluntad de los hombres, y la unidad en la
caridad de Cristo, que nos llama a todos a participar, como hijos en la
vida de Dios vivo, Padre de todos los hombres indica el construir un mundo
más humano viviendo cotidianamente según la verdad que sobre la persona y
la convivencia social nos manifiesta el Señor Jesús; construir una
Civilización del Amor.www.metodologiamad.cl
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Fichas Módulos "Amor de Dios"
8º
BÁSICO (NB 6)
OCTUBRE:
FICHAS
Módulo "Amor de Dios" Nº 25-28.
SÉPTIMA UNIDAD:
“COLABOREMOS CON EL REINO DE DIOS EN LA
HISTORIA”
APRENDIZAJE ESPERADO: Realizar actividades pastorales en la escuela.
LAS VIRTUDES
(Fichas MAD: 8º Nº 25-28)
¿Qué es
la virtud?
La virtud
es una disposición habitual y firme para hacer el bien: «El fin de una
vida virtuosa consiste en llegar a ser semejante a Dios» (San Gregorio de
Nisa). Hay virtudes humanas y virtudes teologales.
¿Qué son
las virtudes humanas?
Las virtudes humanas son
perfecciones habituales y estables del entendimiento y de la voluntad, que
regulan nuestros actos, ordenan nuestras pasiones y guían nuestra conducta
en conformidad con la razón y la fe. Adquiridas y fortalecidas por medio
de actos moralmente buenos y reiterados, son purificadas y elevadas por la
gracia divina.
¿Cuáles
son las principales virtudes humanas?
Las
principales virtudes humanas son las denominadas cardinales, que
agrupan a todas las demás y constituyen las bases de la vida virtuosa. Son
la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.
¿Qué es
la prudencia?
La
prudencia dispone la razón a discernir, en cada circunstancia, nuestro
verdadero bien y a elegir los medios adecuados para realizarlo. Es guía de
las demás virtudes, indicándoles su regla y medida.
381.
¿Qué es la justicia?
La justicia
consiste en la constante y firme voluntad de dar a los demás lo que les es
debido. La justicia para con Dios se llama «virtud de la religión».
¿Qué es
la fortaleza?
La
fortaleza asegura la firmeza en las dificultades y la constancia en la
búsqueda del bien, llegando incluso a la capacidad de aceptar el eventual
sacrificio de la propia vida por una causa justa.
383.
¿Qué es la templanza?
La
templanza modera la atracción de los placeres, asegura el dominio de la
voluntad sobre los instintos y procura el equilibrio en el uso de los
bienes creados.
¿Qué son
las virtudes teologales?
Las
virtudes teologales son las que tienen como origen, motivo y objeto
inmediato a Dios mismo. Infusas en el hombre con la gracia santificante,
nos hacen capaces de vivir en relación con la Santísima Trinidad, y
fundamentan y animan la acción moral del cristiano, vivificando las
virtudes humanas. Son la garantía de la presencia y de la acción del
Espíritu Santo en las facultades del ser humano.
¿Cuáles
son las virtudes teologales?
Las
virtudes teologales son la fe, la esperanza y la caridad
¿Qué es
la fe?
La fe es la
virtud teologal por la que creemos en Dios y en todo lo que Él nos ha
revelado, y que la Iglesia nos propone creer, dado que Dios es la Verdad
misma. Por la fe, el hombre se abandona libremente a Dios; por ello, el
que cree trata de conocer y hacer la voluntad de Dios, ya que «la fe actúa
por la caridad» (Ga 5, 6).
¿Qué es
la esperanza?
La
esperanza es la virtud teologal por la que deseamos y esperamos de Dios la
vida eterna como nuestra felicidad, confiando en las promesas de Cristo, y
apoyándonos en la ayuda de la gracia del Espíritu Santo para merecerla y
perseverar hasta el fin de nuestra vida terrena.
¿Qué es
la caridad?
La caridad
es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas y a
nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor a Dios. Jesús hace de ella
el mandamiento nuevo, la plenitud de la Ley. Ella es «el vínculo de la
perfección» (Col 3, 14) y el fundamento de las demás virtudes, a
las que anima, inspira y ordena: sin ella «no soy nada» y «nada me
aprovecha» (1 Co 13, 2-3).
¿Qué son
los dones del Espíritu Santo?
Los
dones del Espíritu Santo son disposiciones permanentes que hacen al
hombre dócil para seguir las inspiraciones divinas. Son siete: sabiduría,
entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.
¿Qué son
los frutos del Espíritu Santo?
Los
frutos del Espíritu Santo son perfecciones plasmadas en nosotros como
primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce:
«caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad,
mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad» (Ga 5,
22-23 [Vulgata]).
(Cf. EL "CATECISMO DE
LA IGLESIA CATÓLICA Compendio" 2005.
Juan Pablo II.
Joseph Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005. Dado en
Roma, junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad
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Parte. Primera Sección. Capítulo 1, 377-390).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA SOBRE EL TEMA:
LA ÉTICA Y VALORES EN LOS OBJETIVOS
FUNDAMENTALES TRANSVERSALES (O.F.T.)
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Se fundamenta en el siguiente desarrollo:
ÉTICA Y VALORES
1).- El desarrollo de la capacidad y voluntad para
autorregular la conducta.
2).- El desarrollo de
una personalidad integrada, emocionalmente equilibrada y
capaz de conocer
códigos del mundo en que
vive.
3).- El desarrollo de la capacidad de integración social y
responsabilidad por los
otros.
Los O.F.T., refuerzan la idea que existe una necesidad y
estrecha relación entre los objetivos cognitivos y los valóricos
actitudinales. La distinción que se hace entre éstos es solo
analítica.
De hecho, todo conocimiento realmente significativo para
los estudiantes, tiene una carga afectiva, una valoración que ellos hacen
del conocimiento. Para ser capaz de establecer una jerarquía de valores,
formular juicios morales, establecer posturas éticas, asumir compromisos
sociales, se requiere de elaboración de estructuras cognitivas.www.metodologiamad.cl
PRIVILEGIO E IMPORTANCIA DEL SECTOR
RELIGIÓN
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El
Sector
de Aprendizaje
RELIGIÓN, busca acompañar de manera INTEGRAL la formación de la persona
con los VALORES CRISTIANOS, que se derivan de la cultura occidental
cristiana.
Se trata de un APRENDIZAJE DE LA VIDA, y de la misión del
cristiano en perspectiva TRASCENDENTE.
Está anclado en el aprendizaje del VALOR, teórico,
doctrinal, experimental y cognitivo, que irradiará su aplicación en la
vida escolar y de futuras generaciones en la construcción de una sociedad
con equidad moral.www.metodologiamad.cl
Tiene relación directa con todos los Objetivos
Fundamentales Transversales, particularmente con la formación ÉTICA y el
DESARROLLO PERSONAL.
Es el corazón del “aprendizaje esperado” en valores, por
los profesores en sus alumnas y alumnos durante su experiencia escolar;
modificando su conducta y moral en dirección hacia la TRASCENDENCIA
HUMANA.
Es un argumento serio y responsable en la educación del
futuro del país y del futuro de la humanidad entera, por estar basada en
las enseñanzas de JESUCRISTO, en unión con el Padre Dios, inspirado en el
Espíritu Santo, y ubicada a través de los tiempos en el Magisterio de la
Iglesia, con sus pastores los Obispos.www.metodologiamad.cl
Comprende el desafío de la sociedad del futuro, conviene
pedir a los responsables de la educación que impartan a la juventud una
enseñanza respetuosa de la verdad, de las cualidades del corazón y de la
dignidad moral y espiritual del Hombre.
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Fichas Módulos "Amor
de Dios"
8º
BÁSICO (NB 6)
NOVIEMBRE-DICIEMBRE:
FICHAS
Módulo "Amor de Dios" Nº 29-32.
OCTAVA UNIDAD:
“LA NAVIDAD FIESTA CRISTIANA”
APRENDIZAJE ESPERADO: Reconocer los valores cristianos de la fiesta de
Navidad
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EL PECADO
(Fichas MAD: 8º Nº 29-30)
¿Qué
supone para nosotros acoger la misericordia de Dios?
Acoger la
misericordia de Dios supone que reconozcamos nuestras culpas,
arrepintiéndonos de nuestros pecados. Dios mismo, con su Palabra y su
Espíritu, descubre nuestros pecados, sitúa nuestra conciencia en la verdad
sobre sí misma y nos concede la esperanza del perdón.
392. ¿Qué es el pecado?
El pecado
es «una palabra, un acto o un deseo contrarios a la Ley eterna» (San
Agustín). Es una ofensa a Dios, a quien desobedecemos en vez de responder
a su amor. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad
humana. Cristo, en su Pasión, revela plenamente la gravedad del pecado y
lo vence con su misericordia.
(Cf. EL "CATECISMO DE
LA IGLESIA CATÓLICA Compendio" 2005.
Juan Pablo II.
Joseph Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005. Dado en
Roma, junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad
de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI. Tercera
Parte. Primera Sección. Capítulo 1, 377-390).
JESUCRISTO FUE CONCEBIDO
POR OBRA DEL ESPÍRITU SANTO
Y NACIÓ DE SANTA MARÍA VIRGEN
(Fichas MAD: 8º Nº 32.)
¿Por
qué el Hijo de Dios se hizo hombre?
El Hijo de Dios se encarnó en el seno de la Virgen María,
por obra del Espíritu Santo, por nosotros los hombres y por nuestra
salvación: es decir, para reconciliarnos a nosotros pecadores con Dios,
darnos a conocer su amor infinito, ser nuestro modelo de santidad y
hacernos «partícipes de la naturaleza divina» (2 P 1, 4).
¿Qué
significa la palabra «Encarnación»?
La Iglesia llama «Encarnación» al misterio de la unión
admirable de la naturaleza divina y la naturaleza humana de Jesús en la
única Persona divina del Verbo. Para llevar a cabo nuestra salvación, el
Hijo de Dios se ha hecho «carne» (Jn 1, 14), haciéndose
verdaderamente hombre. La fe en la Encarnación es signo distintivo de la
fe cristiana.
¿De
qué modo Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre?
En la unidad de su Persona divina, Jesucristo es verdadero
Dios y verdadero hombre, de manera indivisible. Él, Hijo de Dios,
«engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre», se ha hecho
verdaderamente hombre, hermano nuestro, sin dejar con ello de ser Dios,
nuestro Señor.
¿Qué
enseña a este propósito el Concilio de Calcedonia (año 451)?
El Concilio de Calcedonia enseña que «hay que confesar a un
solo y mismo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: perfecto en la divinidad y
perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y verdaderamente hombre,
compuesto de alma racional y de cuerpo; consubstancial con el Padre según
la divinidad, y consubstancial con nosotros según la humanidad; “en todo
semejante a nosotros, menos en el pecado” (Hb 4, 15); nacido del
Padre antes de todos los siglos según la divinidad y, por nosotros y
nuestra salvación, nacido en estos últimos tiempos de la Virgen María, la
Madre de Dios, según la humanidad».
¿Cómo
expresa la Iglesia el misterio de la Encarnación?
La Iglesia expresa el misterio de la Encarnación afirmando
que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre; con dos naturalezas,
la divina y la humana, no confundidas, sino unidas en la Persona del
Verbo. Por tanto, todo en la humanidad de Jesús –milagros, sufrimientos y
la misma muerte– debe ser atribuido a su Persona divina, que obra a través
de la naturaleza humana que ha asumido.
«¡Oh
Hijo Unigénito y Verbo de Dios! Tú que eres inmortal, te dignaste, para
salvarnos, tomar carne de la santa Madre de Dios y siempre Virgen María
(...) Tú, Uno de la Santísima Trinidad, glorificado con el Padre y el
Espíritu Santo, ¡sálvanos!»
(Liturgia bizantina de san Juan Crisóstomo).
¿Tenía el Hijo de Dios hecho hombre un alma con inteligencia humana?
El Hijo de Dios asumió un cuerpo dotado de un alma racional
humana. Con su inteligencia humana Jesús aprendió muchas cosas mediante la
experiencia. Pero, también como hombre, el Hijo de Dios tenía un
conocimiento íntimo e inmediato de Dios su Padre. Penetraba asimismo los
pensamientos secretos de los hombres y conocía plenamente los designios
eternos que Él había venido a revelar.
¿Cómo concordaban las dos voluntades del Verbo encarnado?
Jesús tenía una voluntad divina y una voluntad humana. En
su vida terrena, el Hijo de Dios ha querido humanamente lo que Él ha
decidido divinamente junto con el Padre y el Espíritu Santo para nuestra
salvación. La voluntad humana de Cristo sigue, sin oposición o
resistencia, su voluntad divina, y está subordinada a ella.
¿Tenía Cristo un verdadero cuerpo humano?
Cristo asumió un verdadero cuerpo humano, mediante el cual
Dios invisible se hizo visible. Por esta razón, Cristo puede ser
representado y venerado en las sagradas imágenes.
¿Qué
representa el Corazón de Jesús?
Cristo nos ha conocido y amado con un corazón humano. Su
Corazón traspasado por nuestra salvación es el símbolo del amor infinito
que Él tiene al Padre y a cada uno de los hombres.
¿Qué significa la expresión «concebido por obra y gracia
del Espíritu Santo»?
Que Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu
Santo significa que la Virgen María concibió al Hijo eterno en su seno por
obra del Espíritu Santo y sin la colaboración de varón: «El Espíritu Santo
vendrá sobre ti» (Lc 1, 35), le dijo el ángel en la Anunciación.
«...Nacido de la Virgen María...»: ¿por qué María es
verdaderamente Madre de Dios?
María es verdaderamente
Madre de Dios porque es la
madre de Jesús (Jn 2, 1; 19, 25). En efecto, aquél que fue
concebido por obra del Espíritu Santo y fue verdaderamente Hijo suyo, es
el Hijo eterno de Dios Padre. Es Dios mismo.
¿Qué significa «Inmaculada Concepción»?
Dios eligió gratuitamente a María desde toda la eternidad
para que fuese la Madre de su Hijo; para cumplir esta misión fue concebida inmaculada. Esto significa que, por la gracia de Dios y en
previsión de los méritos de Jesucristo, María fue preservada del pecado
original desde el primer instante de su concepción.
¿Cómo colabora María al plan divino de la salvación?
Por la gracia de Dios, María permaneció inmune de todo
pecado personal durante toda su existencia. Ella es la «llena de gracia» (Lc
1, 28), la «toda Santa». Y cuando el ángel le anuncia que va a dar a luz
«al Hijo del Altísimo» (Lc 1, 32), ella da libremente su
consentimiento «por obediencia de la fe» (Rm 1, 5). María se ofrece
totalmente a la Persona y a la obra de Jesús, su Hijo, abrazando con toda
su alma la voluntad divina de salvación.
¿Qué
significa la concepción virginal de Jesús?
La concepción virginal de Jesús significa que éste fue
concebido en el seno de la Virgen María sólo por el poder del Espíritu
Santo, sin concurso de varón. Él es Hijo del Padre celestial según la
naturaleza divina, e Hijo de María según la naturaleza humana, pero es
propiamente Hijo de Dios según las dos naturalezas, al haber en Él una
sola Persona, la divina.
¿En
qué sentido María es «siempre Virgen»?
María es siempre virgen en el sentido de que ella «fue
Virgen al concebir a su Hijo, Virgen al parir, Virgen durante el embarazo,
Virgen después del parto, Virgen siempre» (San Agustín). Por tanto, cuando
los Evangelios hablan de «hermanos y hermanas de Jesús», se refieren a
parientes próximos de Jesús, según una expresión empleada en la Sagrada
Escritura.
¿De
qué modo la maternidad espiritual de María es universal?
María tuvo un único Hijo, Jesús, pero en Él su maternidad
espiritual se extiende a todos los hombres, que Jesús vino a salvar.
Obediente junto a Jesucristo, el nuevo Adán, la Virgen es la nueva
Eva, la verdadera madre de los vivientes, que coopera con amor de madre al
nacimiento y a la formación de todos en el orden de la gracia. Virgen y
Madre, María es la figura de la Iglesia, su más perfecta realización.
(Cf. EL "CATECISMO
DE LA IGLESIA CATÓLICA Compendio" 2005.
Juan Pablo II.
Joseph Card. Ratzinger,
Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2005. Dado en
Roma, junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad
de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI. Primera Parte. Segunda
Sección. Capítulo 2,
85-100).
REFLEXIÓN PEDAGÓGICA SOBRE EL TEMA:
Relato de Navidad
Aplicación
del Programa de Religión EREC 2006; para los Módulos de Religión "Amor de
Dios".
Metodología MAD. Rodolfo Mendoza y
Gloria Lúcar. E-mail: moduloreligion@yahoo.es
Fono: (2) 314 70 62
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El 24 de diciembre el oficial Jon de la fuerza aérea británica había
recibido inesperadamente el aviso que desde el mismo día estaba de franco.
Además le dieron permiso de volar con su avión desde Alemania del norte
donde se encontraba su unidad hasta Londres. Allí vivía su madre. Podría,
pues, celebrar la Navidad con ella. Apurado hizo la maleta y la llevó al
avión. Hizo que le echaran gasolina. Los mecánicos examinaban todo
alambre, todo botón, toda instalación de seguridad. Era un día frío con
una vista clara, cuando avisó a la torre su salida.www.metodologiamad.cl
Después de casi una hora de vuelo, cuando estaba por caer la noche se
encontró con una densa neblina frente a él. No le quedó otra alternativa
que avanzar. El aterrizaje sería
difícil y llegaría con atraso. Apretó el botón para prender los faros de
neblina. Nada. Quiso avisar a la torre de control de Londres. Nada.
Ninguno de los aparatos funcionaba. Los alambres estaban totalmente
cruzados. No le quedaba otra cosa que volar a ciegas a través de la
neblina. La gasolina le permitiría volar media hora más. Le quedaban 30
minutos de vuelo. Si intentaba aterrizar podría suceder que cayera entre
los edificios de Londres y sembraría muerte y perdición entre tanta gente
que se aprestaba a celebrar la Navidad.. Si bajaba demasiado temprano
caería al mar y celebraría Navidad con los peces. En su angustia comenzó a
rezar como no lo había hecho por mucho tiempo.
De repente escuchó a otro avión. La neblina era iluminada
por la luna. Una maquina se colocó a su lado. Enseguida reconoció la marca
de avión que él mismo estaba volando, sólo de un tipo más antigua.
Claramente vio al piloto, su rostro y sus gestos. Claramente se percató
que el otro le quería hacer entender por señas: "¡Sígueme! ¡Te serviré de
guía!" El extraño aceleró y se colocó delante de él, dio la señal de
aterrizar y se puso a aterrizar. Abajo se encendieron las luces de una
pista de aterrizaje. El extraño la sobrevoló, dio nuevamente la señal de
aterrizar. El mismo aceleró y desapareció con su maquina en la neblina.www.metodologiamad.cl
El joven lugarteniente aterrizó sin novedad. Agotado bajó
del avión. Un suboficial, que daba señales de haber tomado bastante ponche
navideño, se le acercó: "¿Que hace usted aquí?" Luego le explicó al piloto
que esta pista pertenecía a un aeropuerto de entrenamiento al norte de
Londres que había sido inhabilitado desde hace mucho tiempo. Había
escuchado el ruido del avión y por eso había encendido las luces que aun
quedaban. El oficial contó del cortocircuito, de su desesperación y de su
salvación. Luego los dos se fueron a la cantina del aeropuerto que servía
ya para otros fines. Se refrescó el oficial y llamó a su madre para
avisarle que iba estar con ella la mañana de Navidad.
Cuando iba a acostarse vio en su dormitorio la foto de un
oficial de la fuerza aérea. Se puso tenso. Era sin duda el rostro del
piloto que había volado cerca y que le había indicado el camino de
salvación. Luego escuchó la historia de ese hombre que lo había salvado.
Hace diez años había fallecido la noche de Navidad al aterrizar y muriendo
había dicho: "Me propongo de ayudar a todos los que en la noche de Navidad
se encuentran en peligro de muerte". Varias veces había cumplido con su
promesa.
Un reportero garantiza la verdad en una novela inglesa.
Podríamos comenzar de conversar sobre la vida después de la
muerte. Podríamos hablar de la casualidad, de la providencia y de la
divina providencia. El relato es para nosotros imagen y semejanza de lo
que sucede en la Santa Misa.
Quisiéramos volver a casa. Es decir en resumidas cuentas,
la casa de Dios nuestro Padre. Sin embargo, el camino que parece tan
sencillo se encuentra obstaculizado - neblina, obstáculos, velos,
oscuridades de la vida. Totalmente intransitable se vuelve el camino por
el "cortocircuito" dentro de nosotros, cuando se pierde toda la luz, toda
la corriente de la fe. El camino conduce hacia la muerte y la perdición.
Entonces alguien está a nuestro lado. Vemos su rostro.
Reconocemos sus indicaciones. Nos colocamos detrás de Él volando en la
misma dirección. Aterrizamos con toda seguridad. "¡Podéis ir en paz, yo
los guío y los acompaño!", esto es lo que nos dice Cristo al final de la
Misa. En su muerte y sacrificio se ha propuesto de ayudarnos para que
lleguemos a la meta. Se anuncia su muerte y resurrección. El mismo viene
en la Santa Misa. Es entonces que alcanzamos la vida.
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