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El Adviento y la Navidad
«Poderoso anuncio de esperanza»
Aplicación para las Fichas MAD Nº 29 - 32 de 1º a 8º Básico.
Prof. Rodolfo Mendoza
www.metodologiamad.cl
El Adviento mantiene viva la espera de Cristo, que vendrá para visitarnos con su
salvación, realizando plenamente su Reino de justicia y de paz. La evocación
anual del nacimiento del Mesías en Belén renueva en el corazón de los creyentes
la certeza de que Dios es fiel a sus promesas. El Adviento es, por tanto, un
poderoso anuncio de esperanza que afecta en profundidad a nuestra
experiencia personal y comunitaria.
Todo hombre sueña con un mundo más justo y solidario, donde condiciones dignas
de vida y una pacífica convivencia hagan armoniosas las relaciones entre
individuos y pueblos. Con frecuencia, sin embargo, no es así. Obstáculos,
contrastes y dificultades de todo tipo pesan como un fardo sobre nuestra
existencia y en ocasiones parecen oprimirla. Las fuerzas y el valor para
comprometerse por el bien corren el riesgo de ceder ante el mal que en ocasiones
parece prevalecer. Es precisamente en estos momentos cuando sale en nuestra
ayuda la esperanza. El misterio de Navidad, que en unos cuantos días volveremos
a vivir, nos asegura que Dios es el Emmanuel, Dios con nosotros. Por este
motivo, nunca debemos sentirnos solos. El está a nuestro lado, se hizo uno de
nosotros al nacer en el seno virginal de María. Compartió nuestra peregrinación
sobre la tierra, permitiéndonos alcanzar esa alegría y paz a la que aspiramos en
lo más profundo de nuestro ser.
El tiempo de Adviento pone de relieve un segundo elemento de la esperanza, que
afecta más en general al significado y al valor de la existencia. Con frecuencia
nos preguntamos: ¿quién somos? ¿Adónde vamos? ¿Qué sentido tiene lo que hacemos
en la tierra? ¿Qué nos espera tras la muerte?
Hay objetivos que son indudablemente buenos y honestos: la búsqueda de un mayor
bienestar material, de metas sociales, científicas y económicas cada vez más
avanzadas, una mejor realización de las expectativas personales y comunitarias.
Pero, ¿son suficientes estas metas para satisfacer las aspiraciones más íntimas
de nuestro espíritu?
El Adviento y sobre todo la Navidad recuerdan al hombre, que sobreponiéndose a
las vicisitudes cotidianas busca la comunión con Dios, que ha sido Dios quien ha
tomado la iniciativa para salirle a su encuentro. Al hacerse niño, Jesús asumió
nuestra naturaleza y estableció su alianza con toda la humanidad para siempre.
Podemos, por tanto, decir al concluir que el sentido de la esperanza
cristiana, replanteada por el Adviento, es el de la espera confiada, el de
la disponibilidad operante y de la apertura gozosa al encuentro con el Señor. En
Belén, vino para quedarse con nosotros para siempre.
Iluminemos estos días de inmediata preparación a la Navidad de Cristo con la luz
y con el calor de la esperanza.
(Cf. Juan Pablo
II, Ciudad del Vaticano, 17 diciembre 2003)
METODOLOGÍA MAD
Autores: Rodolfo Mendoza y Gloria Lúcar

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