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METODOLOGÍA MAD
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APORTES CONTEMPORÁNEOS DE METODOLOGÍAS (cf. Libro virtual Metodología MAD: Modular Activa Dirigida)
La pedagogía se desliga de la filosofía y se une a la psicología para desarrollar ciencia de la educación contemporánea.
Para el desarrollo de los métodos pedagógicos en el presente siglo tienen gran importancia los principios de libertad, individualidad, sociabilidad, actividad, sincretismo, creatividad y vitabilidad; así como las teorías del aprendizaje: conductista, cognoscitiva, evolutivo y la cibernética. La relevancia del aspecto educativo en el desarrollo de la catequesis escolar y de la evangelización en los colegios, permite el redescubrimiento de metodologías concretas. Nuevamente el constructivismo y el aprendizaje significativo, aparecen con fuerza en la actual discusión pedagógica que aún no logra establecer con claridad una teoría general del aprendizaje, coexistiendo un conjunto de corrientes pedagógicas que abordan de acuerdo a ciertos énfasis las distintas formas de cambio del desarrollo humano. De esta manera, la innovación pedagógica se envuelve de esta realidad, siendo recurrente su interpelación a los permanentes cambios sociales y a las políticas educacionales.
Existe consenso en afirmar que la perspectiva biológica de la evolución (Darwin, Maynard Smith) solo aborda una parcialidad y que sus interpretaciones apuntan al desarrollo de estrategias conductuales más que a la evolución de mecanismos psicológicos que pudieran dar luces con respecto al aprendizaje y sus expresiones.
La evolución del aprendizaje sugiere asumir los siguientes supuestos: Primero, que existan organismos, hábitat y la posibilidad de un organismo de codificar su interacción con el medio, en segundo lugar es que toda forma de conocimiento ha evolucionado de la manera más simple de reaccionar frente al medio ( Castro, Abelardo: “ Reflexiones acerca de la evolución de la Cognición ”. Documento Universidad de Concepción. 2003 ). Entonces, la idea de codificación o rectificación de la realidad, se inicia en el reflejo simple. La cognición es un reflejo humano.
La evolución, con sus avances cualitativos, fue generando niveles más complejos de codificación o rectificación, generando una trayectoria de desarrollo hasta llegar a lo que conocemos como metacognición. Entre el reflejo simple y la metacognición median una serie de formas de aprendizaje necesarios de comprender a la hora de establecer el carácter de los procesos innovativos en educación. Esta cognición sitúa al individuo como núcleo, a pesar de que el constructivismo plantea la necesidad de la interacción social en la generación de nuevos conocimientos. Actuales debates desde los enfoques de aprendizaje se plantean la existencia de un nivel superior a la metacognición, la definen como supracognitiva (Brain Storming. “La Tormenta Intelectual”. La capacidad de investigación a grandes distancias).
Si asumimos al reflejo simple como el tipo de condicionamiento clásico, en cuanto reacción básica a un estímulo del medio, permite comprender el papel de las asociaciones en la generación de conocimientos (Atkinson, R, Smith, E. y otros, 1990). La posibilidad del organismo de mediar esa reacción, por tanto de prever, y de esta manera asociar y caracterizar su consecuencia es lo que se conoce como condicionamiento operante. Es decir, el organismo al intervenir en el medio interpreta positivamente su consecuencia por tanto internaliza, aprende y repite. A los avances en el área de la psicología del aprendizaje se deben los aportes en teorías pedagógicas y curriculares.
Con la aparición de los aportes de Bandura surge la interrogante de las reales posibilidades de explicarse la conducta humana desde el condicionamiento clásico y operante.
Bandura siguiendo el razonamiento conductista afirma que hay algo más. Surge la idea de aprendizaje imitativo, que es la capacidad de transferir por si mismo en asociación, el resultado que otro organismo ha obtenido con su conducta. De esta manera se apropia de las asociaciones ajenas, ahorrándose hacer el mismo camino que otros hicieron para establecer la asociación de la consecuencia en beneficio propio del aprendizaje, de esta manera las conductas pasan a heredarse. Las nuevas conductas, las conductas innovadoras sobreviven en el tiempo, propician la acumulación colectiva, lo que conocemos como acervo cultural. La limitación de Bandura radica en la imposibilidad de explicar el mecanismo que hace posible la transmisión del saber acumulado. Se mantiene la búsqueda consciente del conocimiento.
Autores como Husserl, Sartre, abordan el tema de la conciencia como fenómeno intencional, pero es Vigotsky quien la asume como objeto de estudio desde la psicología y pedagogía. El cómo aprende la persona y los procesos mentales involucrados se expresan en pensamiento autónomo que se caracterizan por aptitudes para aplicar los conocimientos adquiridos, para formarse una concepción científica del mundo, para la autodidáctica y para defender las propias convicciones (Gamelin 1968).
Un aporte significativo desde América Latina lo realiza Paulo Freire con la publicación de “Educación como práctica de la libertad” (1967) en el cual sostiene que el objetivo fundamental de la educación es hacer llegar a la persona al nivel más alto del desarrollo de la conciencia para lo cual describe tres niveles de conciencia.
Con la aparición del aprendizaje consciente se da un nuevo salto cualitativo en el desarrollo de la cognición, de la asociación simple se transita a la relación entre fenómenos, a la capacidad de abstracción como fenómeno establecido, la realidad ya no necesita estar presente para ser codificada o rectificada. El aprendizaje consciente era la forma superior de todo aprendizaje, el más deseable. Es durante la década del setenta donde la investigación educativa da un giro, el tema central ya no es cómo enseñar sino que cómo aprenden. Son Marton y sus colaboradores en la Universidad de Gotemburgo (1977) quienes desarrollan el concepto de enfoque del aprendizaje, identificando tres tipos de enfoques: el primero es un enfoque profundo, en el cual el estudiante intentando comprender, el segundo, un enfoque superficial, donde el estudiante memoriza y se orienta a la descripción y finalmente, el enfoque estratégico, donde el estudiante está motivado por la necesidad de logro. Schmeck, Ribich, Ramanaiah (1977) señalan que la eficacia del aprendizaje depende de la profundidad con la que se hubiera procesado el estímulo. Schmeck quien distingue entre estilos de aprendizaje y estrategias de aprendizaje. El estilo de aprendizaje es la predisposición del estudiante para adoptar una estrategia particular de aprendizaje, el conjunto de actividades de procesamiento de la información.
Así, la metacognición, la idea de entender cómo se aprende, se presenta como un fenómeno particular. De allí la diferencia con relación a P. Freire, en cuanto no solo que se les haga conscientes, sino que además sean capaces de construir su propio conocimiento y en él se incluyan ellos mismos como objetos de reflexión y análisis.
(Cf. "Metodología MAD". Rodolfo Mendoza y Gloria Lúcar. Pág. 14-19).



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