† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile
† Ricardo Ezzati Andrello
Arzobispo de Concepción
† Manuel Camilo Vial Risopatrón
Obispo de Temuco
Justicia y Paz con el Pueblo Mapuche
1. La necesidad de una respetuosa, plena y justa
participación de los pueblos originarios de nuestra
patria en la sociedad chilena es cada vez más
apremiante. Todavía no se borran en nuestra memoria los
difíciles momentos vividos en años anteriores y
nuevamente nos encontramos con graves situaciones de
tensión que amenazan la salud y la vida de hermanos
nuestros y la paz social. Es hora que demos pasos
significativos para avanzar en una convivencia fraterna,
justa y pacífica entre todos quienes vivimos en nuestro
querido Chile.
2. Es cierto que no se trata de algo fácil ni rápido,
pues hay de por medio tradiciones, culturas, leyes y
normas administrativas diversas que dificultan los
acuerdos. Sin embargo, por sobre esa realidad, hay
personas tanto en las comunidades mapuches como entre
las autoridades del país, con valores de amor y respeto
por los seres humanos y por la Creación que deben servir
como puentes para acercarse mutua y fraternalmente. En
este camino, la Iglesia ha cumplido y está dispuesta a
seguir cumpliendo un papel de acercamiento justo y
solidario, sobre la base de los imperativos del
Evangelio que la guían.
3. Con el ánimo de colaborar en la grave situación que
actualmente enfrentamos, solicitamos encarecidamente a
quienes ejercen las responsabilidades de gobernar, de
legislar y de juzgar, que actúen prontamente, con
apertura para encontrar las medidas legales y
administrativas necesarias que pongan fin a las huelgas
de hambre de los comuneros mapuches, sobre todo en lo
relacionado con la legislación antiterrorista que les es
aplicada, imponiendo así los imperativos éticos que
presenta esta imprevista situación por sobre otro tipo
de consideraciones que pasan a ser secundarias. Sería un
signo de magnanimidad, fortaleza y benevolencia ahora
que celebramos el bicentenario de Chile, que tiene
vocación de unidad y solidaridad.
4. Una pronta solución a la huelga de hambre, fortalece
y legitima las declaraciones de intención del gobierno,
que plantean el inicio de un nuevo trato para el pueblo
mapuche. Una actitud como la planteada abre también una
oportunidad para continuar trabajando, con humildad y
humanidad, junto con los pueblos originarios en la
búsqueda de su plena participación social, cultural,
económica y política, respetando sus derechos
fundamentales.
5. Rogamos también a los miembros de las comunidades
mapuches que eviten que algunos de sus integrantes
pongan en riesgo sus vidas y continúen su lucha por
otros medios legítimos. La Iglesia está dispuesta a
acompañarlos en sus justas reivindicaciones y reitera
que el pueblo mapuche requiere respeto y diálogo,
evitando las soluciones de fuerza, a veces impuesta por
el uso de leyes injustas para estas realidades.
6. Desde ya agradecemos los esfuerzos que se han hecho,
tanto por parte del Gobierno como de los comuneros
mapuches para buscar formas de iniciar un diálogo
conducente a resolver estas situaciones, y lamentamos
que hasta ahora no hayan dado el fruto esperado. Les
pedimos apremiantemente que cedan en aquellas de sus
posiciones que les han impedido avanzar y, en un gesto
propio de seres humanos conscientes, establezcan
mecanismos para iniciar cuanto antes esos diálogos. Por
de pronto, rogamos a los comuneros mapuches que depongan
su huelga de hambre y al Gobierno que adopte prontamente
medidas legales concretas que vayan en la dirección de
solucionar este conflicto.
7. Invitamos a todos los creyentes y en particular a las
comunidades católicas a elevar sus oraciones al Padre de
la Misericordia para que lo más prontamente posible se
llegue a una solución digna y justa para todos.
† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile
† Ricardo Ezzati Andrello
Arzobispo de Concepción
† Manuel Camilo Vial Risopatrón
Obispo de Temuco